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Saturday, July 14, 2018

La carta que Jesús le dictó a un preso

Kike es un joven de 27 años, interno en la cárcel de Soto del Real desde hace dos años por robos con fuerza a causa de la droga. Era creyente y por diversos motivos dejó de creer. Un domingo le apeteció ir a Misa. Hace unos días en la soledad y el silencio de su celda experimentó cómo Jesús le dictaba una carta de amigo. Decía así: «Te escribo desde mi corazón a tu soledad, a ti que tantas veces me miraste clavado en la cruz sin verme y me oíste sin escucharme. A ti que algunas veces me prometiste ser discípulo mío y sin saber por qué te fuiste distanciando de esas huellas que dejé en el mundo para que no te perdieras. A ti que no siempre crees que estoy contigo, que me buscas sin hallarme y pierdes tu fe en encontrarme; a ti que no comprendes que pueda caminar a tu lado. Yo soy el camino para no desviarte, la verdad para que no te equivoques y la vida para que no mueras. Mi razón para morir y vivir fue el amor. Fui libre hasta el fin. Fui maestro y servidor y soy sensible a la amistad y por eso hace tiempo que estaba esperando que me regalaras la tuya. Nadie como yo conoce tu alma, tus pensamientos, y sé muy bien lo que vales. Quizás tu vida parezca mala ante los ojos del mundo, pero yo sé que dentro de tu corazón hay un tesoro escondido. Hace mucho tiempo que estaba golpeando en la puerta de tu corazón. Tú me ignorabas y me negabas. Hoy has respondido a mis llamadas. Yo quiero pedirte paciencia con los tuyos, amor para tu pareja y tus hijos, comprensión y tolerancia con los que te rodean y a veces te rechazan. Quiero que no te cierres en ti mismo ni seas egoísta. Que tu vida sea alegre y joven, luchando siempre. Cada vez que el camino se te haga duro búscame y, cuando te sientas cansado, cuéntame. Cuando veas que los demás te rechazan, confía en el Padre. Y cuando te sientas solo, no te olvides de que yo estoy contigo. Cuando el camino se haga cuesta arriba agárrate a mi mano, que yo no te soltaré. Nunca te dejaré solo. Amigo Kike, aquí me tienes. Estoy para ayudarte. Te quiero mucho. Tu amigo Jesús». Paulino Alonso Capellán de la cárcel de Soto del Real