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Sunday, October 16, 2016

Cumplir Las Etapas

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos.
Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó con su trabajo?,
¿Se acabó la relación?,
¿Ya no vive más en esa casa?,
¿Debe irse de viaje?,
¿La amistad se acabó?
Puede pasarse mucho tiempo de
su presente "revolcándose" en los porqués, en devolver el casete y
tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado.
Ni siquiera preguntándonos por qué.
Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando
capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas,
o con momentos de la Vida y seguir adelante................

 Descubriendo el Siglo 21

Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P.O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778

Sunday, October 9, 2016

PADRE NUESTRO

PADRE,que miras por igual a todos tus hijos a quienes ves enfrentados.
NUESTRO, de todos, de los 5000 millones de personas que poblamos la tierra, sea cual sea nuestra edad, color, lengua, origen...
QUE ESTAS EN LOS CIELOS y en la Tierra, en cada hombre, en los humildes y en los que sufren.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE, pero no con el estruendo de las armas, sino con el susurro del corazón.
VENGA A NOSOTROS TU REINO, el de la paz, el del amor.
HAGASE TU VOLUNTAD, siempre, en todas partes, que tus deseos no sean obstaculizados por los hijos del poder.
EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO, porque nos estamos destruyendo mutuamente utilizando el nombre de Dios.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DIA que está amasado con paz, justicia y amor. Porque mañana puede ser tarde, las armas de fuego demasiado abundantes están apuntando y quizás algún loco quisiera disparar.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS, porque a cada momento buscamos excusas para ofender y matar a nuestro hermano.
COMO TAMBIEN NOSOTROS PERDONANOS, pero que sea de corazón, y no permitas que el odio habite en mi ser.
A LOS QUE NOS OFENDEN, perdonar como Tu perdonas, sin lugar al odio y al rencor.
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACION de almacenar lo que no nos diste, de acumular lo que otros necesitan, de mirar con recelo al de enfrente.
LIBRANOS DEL MAL que nos amenaza, de las metralletas, de los misiles, de los millones de toneladas de armas, porque somos muchos, Padre, los que queremos vivir en Paz, sin guerras, sin más sangre de inocentes.
Amén. Se cumpla Tu voluntad.

Descubriendo el Siglo 21
Padre Tomas Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018

Las palabras del Jefe Indio Noah Sealth.

“Sólo cuandoel último árbol esté muerto,
 el último río envenenado, y el último pez atrapado, 
te darás cuenta que no puedes comer dinero.” 
– Sabiduría indoamericana 
El siguiente documento es uno de los más preciados por los ecologistas, 
se trata de la carta que envió en 1855 el jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washinton. 
Los indios americanos estaban muy unidos a su tierra no conociendo la propiedad, es más consideraban la tierra dueña de los hombres. 
En numerosos ámbitos ecologistas se le considera como "la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente". 
Así Termina la Vida y Comienza la supervivencia..
Carta del Jefe Indio Seattle:
El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. 
El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. 
Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. 
Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. 
El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. 
Mis palabras son inmutables como las estrellas. 
¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? 
Esta idea nos parece extraña. 
No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. 
¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? 
Lo decimos oportunamente. 
Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. 
Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. 
La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja. 
Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. 
Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. 
Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. 
Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos.
Las praderas, el calor corporal del "potrillo" y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. 
"Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. 
El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos.
Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. 
Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. 
Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. 
El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. 
Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. 
Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. 
Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano. 
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita.
La tierra no es su hermano sino su enemigo. 
Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. 
Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. 
Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. 
Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. 
Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.
No lo comprendo. 
Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. 
La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. 
Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas.
No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto.
Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. 
El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. 
¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? 
Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. 
Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos. 
El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. 
El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. 
Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. 
Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. 
Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera. Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas ente sí. Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos. Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia. Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con el -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia....

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Fr Tomás Del Valle-Reyes
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Sunday, October 2, 2016

Complicaciones de la depresión

Aproximadamente uno de cada diez niños
con depresión se recupera por sí solo
en un periodo de tres meses.
Transcurrido un año, la mitad de los niños con depresión mejoran.
En los casos graves, la depresión se asocia a autolesiones
y suicidio, por lo que es importante que vigile si se
producen cambios en el estado de ánimo de su hijo.
Causas de la depresión:
Entre los factores que pueden provocar la depresión en niños
y jóvenes se encuentran los siguientes:
• Problemas familiares o separación de los padres.
• Muerte de un familiar, un amigo o alguien cercano.
• Acoso escolar.
• Abandono.
• Trastornos de salud prolongados o enfermedad grave.
• Dificultades escolares.
• Cambio importante en su vida, como una mudanza de domicilio.
• Problemas con los amigos.
• Abuso de alcohol u otras sustancias.
Se cree que la depresión es hereditaria y que si un niño
tiene algún familiar cercano con depresión tendrá más probabilidades de desarrollarla.
Es más habitual en las niñas que en los niños, pero las tasas de suicidio en la adolescencia son más elevadas entre los niños que entre las niñas.
La depresión también se asocia a cambios en el funcionamiento cerebral del niño.
Es posible que se produzcan cambios químicos en el área del cerebro que controla
el estado de ánimo y éstos generen los síntomas de la depresión.
 

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