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Monday, July 25, 2016

El Anillo del Maestro

Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada.
Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto.
¿Cómo puedo mejorar? 
¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro sin mirarlo, le dijo:
 -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema.
Quizás después... y haciendo una pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
- E... encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
Bien, asintió el maestro.
Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó:
- Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado.
Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda.
Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro.
Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.
Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En el afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, abatido por su fracaso montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro!
Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
 - Maestro -dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste.
Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
- Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-.
Debemos saber primero el verdadero valor del anillo.
Vuelve a montar y vete al joyero.
¿Quién mejor que él para saberlo?
Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él.
Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas.
Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
 - Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
 - ¡58 MONEDAS! -exclamó el joven.
 - Sí, -replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-
Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única.
Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.
¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.
- Todos somos como esta joya, valiosos y únicos y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore. SIEMPRE RECUERDA LO MUCHO QUE TÚ VALES, AUNQUE QUIZÁS, ALGUNAS PERSONAS A TU ALREDEDOR NO TE LO DEMUESTREN.

Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
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(212) 244 4778

Monday, July 18, 2016

El náufrago

El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla.
El oró fervientemente a Dios pidiéndole ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar. Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.
Un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, regresó a casa para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo.
Lo peor había ocurrido... lo había perdido todo.
Quedó anonadado con tristeza y rabia. "Dios: cómo me pudiste hacer esto a mi!" se lamentó.
Temprano al día siguiente, sin embargo, fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla.
Había venido a rescatarlo.
¿Cómo supieron que estaba aquí?, preguntó el cansado hombre a sus salvadores.
 "Vimos su señal de humo", contestaron ellos.
Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal.
Pero no debemos desanimarnos, porque Dios trabaja en nuestras vidas, aún en medio del dolor, la incertidumbre y el sufrimiento.
¡Ten fe!
Dios está contigo y te ayudará a salir adelante.

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Monday, July 11, 2016

Pregunta!!!

¿Qué puedo hacer para mejorar el mundo?
Cualquier persona medianamente interesada por el resto de sus semejantes, se ha planteado en más de una ocasión esta pregunta: ¿Qué puedo hacer para mejorar el mundo?.
En la actualidad, raro es el día en que las noticias no incitan a cuestionarse el propio comportamiento:
¿cómo puedo seguir llevando este estilo de vida cuando la gente está muriendo de hambre en muchos países, cuando los habitantes de una nación se matan entre sí, cuando el color de la piel o la carencia de pasaporte es un estigma que conduce a la muerte, cuando ... ?
Y la respuesta no suele ser otra que una desconsoladora confesión de impotencia. ¿Qué voy a hacer yo frente a problemas de tales dimensiones?
Por eso razonamos de la siguiente manera: no estoy en condiciones de arreglar nada. ¡Falaz razonamiento! Aunque cueste creerlo, hay que contestar que sí.
No se me pide que logre detener todas las guerras, solo que siembre un poco de amor a mi alrededor; no se me exige que calme la necesidad de todos los hambrientos, tan sólo que destine una buena parte de mis ahorros a quienes los necesiten; nadie me obliga a consolar a los millones de seres que necesitan apoyo, únicamente se me pide que sea un poco de alivio para cuantos están cerca de mí. Nada más se me puede exigir, y tampoco nada menos.
Y con estas acciones conseguiremos hacer recapacitar a los que nos contemplan y quizá cunda el ejemplo...

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Monday, July 4, 2016

LA ESPERANZA ES LO MÁS FUERTE

La esperanza es un arma que no debemos dejar de la mano;
trabaja allí donde no parece haber remedio.
Un proverbio dice que hay en el mundo diez cosas más fuertes la una que la otra, y en relación ascendente.
Son estas: Lo más fuerte serían las montañas; pero el hierro es más fuerte, porque deshace las montañas.
El fuego es más fuerte, porque funde el hierro.
El agua vence al fuego, porque lo apaga.
Las nubes desafían al agua, porque se apoderan de ella.
El viento se ríe de las nubes, porque las disipa.
El hombre camina contra el viento y lo vence.
El vino aturde al hombre a pesar de su inteligencia.
El sueño es más fuerte que el vino, porque hace desaparecer sus efectos.
Pero la tristeza ahuyenta el sueño e impide conciliarlo.
Mas la esperanza en Dios vence la tristeza y por eso es lo más fuerte de todo.

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