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Wednesday, April 27, 2016

LA CARRETA VACÍA

Caminaba con mi padre cuando élse detuvo en una curva y
después de un pequeño silencio me preguntó:
 - ¿Además del cantar de los pájaros, escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
Estoy escuchando el ruido de una carreta.
 - Eso es - dijo mi padre- Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre.:
- ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos? Entonces mi padre respondió: - Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace.
Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y menospreciando a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.
Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero.
Y nadie está más vacío que aquel que está lleno de egoísmo, de un supuesto Mi Mismo. "ENVEJECER ES OBLIGATORIO, MADURAR ES OPCIONAL"

Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
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(212) 244 4778

Wednesday, April 20, 2016

¿Desgracia o bendición?

En un pequeño pueblo vivía un anciano con
su hijo de 17 años.
Un día, el único caballo blanco con que trabajaba saltó la reja y se fue con varios caballos salvajes.
La gente del pueblo murmuraba: ¡Qué desgracia la suya, Don Cipriano!, y él, tranquilo, contestaba: "Quizás una desgracia o quizás una bendición".
Días después, el caballo blanco volvió junto a un hermoso caballo salvaje, y la gente saludaba al anciano diciéndole: ¡Qué bendición!, a lo que Don Cipriano replicaba: "Quizás una desgracia o quizás una bendición".
A los pocos días, el hijo adolescente, mientras montaba el caballo salvaje para domarlo, fue derribado y se fracturó una pierna, a raíz de lo cual empezó a cojear, y la gente le decía al anciano; ¡Qué desgracia la suya, buen hombre!, a lo que él replicaba: "Quizás una desgracia o quizás una bendición".
Días después se inició una guerra y todos los jóvenes del pueblo fueron llevados al frente de batalla, pero a su hijo no lo llevaron por su cojera, y toda la gente del pueblo saludaba al anciano y le comentaba: ¡Qué bendición la suya, Don Cipriano!.
Y él, con su fe inquebrantable, contestó una vez más diciendo:
"Sólo Dios lo sabe, quizás sea una bendición o quizás una desgracia". Efectivamente, sólo Dios sabe, y Él nunca se equivoca.

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Wednesday, April 13, 2016

¿Estás ocupada?

Mientras te levantabas esta mañana, yo te observaba.
Esperaba que me hablaras, aunque fuesen unas cuantas
palabras, preguntando mi opinión acerca de algún tema o agradeciéndome por algo bueno que te hubiese sucedido
el día de ayer.
Pero noté que estabas muy ocupada... buscando la ropa
adecuada que te ibas a poner para ir al trabajo.
Seguía esperando mientras corrías por la casa arreglándote,
creí que encontrarías unos cuantos minutos para detenerte y decirme "HOLA"... pero estabas demasiado ocupada...
 Para ver si por fin me percibías, encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros... pero ni siquiera te diste cuenta de ello.
Te miré mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día.
Con tantas actividades supongo que... estabas muy ocupada para decirme algo.
De regreso, ví tu cansancio, quise rociarte para que el agua se llevara tu stress.
Pensé que agradándote, te acordarías de mí.
Sin embargo, enfurecida, ofendiste mi nombre.
Deseaba tanto que me hablaras... aún quedaba bastante tiempo. Después encendiste el televisor.
Esperé pacientemente mientras veías tu serie favorita, luego cenaste, revisaste en tu teléfono móvil los whatsapps pendientes, la cuenta de facebook y twitter y nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.
Te noté cansada, entendí tu silencio y apagué el resplandor del cielo pero no te dejé a oscuras.
Lo cambié por un lucero... Verdaderamente fue hermoso, pero no estuviste interesada en verlo.
A la hora de dormir creo que ya estabas agotada.
Dijiste buenas noches a tu familia, caminaste hacia tu cama y casi de inmediato te dormiste.
Acompañé con música tus sueños, mis animales nocturnos se lucieron.
No hay problema... porque quizás no te dés cuenta que siempre estoy ahí para ti.
Tengo más paciencia de la que te imaginas.
Quisiera enseñártela para que puedas tenerla con los demás.
Te amo tanto que espero todos los días una oración y el paisaje que diseño cada amanecer es para ti.
Bueno... te estás levantando de nuevo y no me queda otra cosa que entregarte todo el amor que siento por ti y continuar esperando que, al menos, el día de hoy me dediques sólo... un poco de tiempo.
Que tengas un buen día...
Dios, Tu Padre en el Cielo
 Por cierto, ¿tendrás tiempo de compartir con tus amigos esta reflexión o estás... muy ocupada?

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Wednesday, April 6, 2016

CUANDO ME QUEJO

Hoy, en un ómnibus,
ví una chica con cabello dorado y deseé ser tan rubia como ella.
Cuando de pronto se levantó para irse ví que cojeaba por el pasillo, Tenía una sola pierna y usaba muleta.
 Pero cuando pasó, sonreía.
 Oh, Dios, perdóname cuando me quejo,
Tengo dos piernas, el mundo es mío.
Me detuve para comprar caramelos,
 El muchacho que los vendía era tan encantador, Conversé con él, parecía tan contento,
Si llegaba tarde no me preocupaba.
Y mientras me iba, dijo "Gracias, has sido tan amable, Es lindo conversar con gente como tú, sabes, soy ciego". 
Oh, Dios, perdóname cuando me quejo.
Tengo dos ojos, el mundo es mío.
Más tarde, cuando iba caminando por la calle Vi un chico de ojos azules,
Se paró y miraba a otros jugar, No sabía qué hacer.
Me detuve un momento y luego dije: "¿Por qué no te unes a los otros, querido?" 
Siguió mirando hacia delante sin decir ni una palabra.
Entonces me dí cuenta que no podía oír.
Oh, Dios, perdóname cuando me quejo
Tengo dos oídos, el mundo es mío.
Con pies que me llevan a donde quiero ir.
Con ojos para ver el brillo del sol.
Con oídos para oír lo que sé.
Oh, Dios, perdóname cuando me quejo.
En verdad he sido bendecido, el mundo es mío.
¡¡¡¡ Este poema es sólo para recordar lo mucho que tenemos que agradecer !!!!
Da lo mejor al mundo y lo mejor volverá a ti.

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