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Wednesday, March 30, 2016

El testamento de Cristo

Testamento de Jesús
Yo, Jesús de Nazareth, viendo próxima mi hora
y estando en posesión de plenas facultades para
firmar este documento, deseo repartir mis bienes entre las
personas más cercanas a Mí.
Siendo entregado como cordero para la salvación de la Humanidad, creo conveniente repartir mis bienes entre todos.
Y así os dejo todas las cosas que desde mi nacimiento han estado presentes en mi vida y la han marcado de un modo significativo:
 - La estrella de Belén, a los que están desorientados y necesitan ver claro
para seguir adelante, y a todo aquel que desee ser guiado y/o servir de guía.
- El pesebre, a los que no tienen nada, ni siquiera un sitio para cobijarse
o un fuego donde calentarse y poder hablar con un amigo.
- Mis sandalias, que son vuestras sandalias,
las de los que desean emprender un camino, las de quienes
están dispuestos a estar siempre en camino.
- La palangana donde he lavado los pies a mis discípulos,
a quien quiera servir, a quien desee ser pequeño ante los hombres, pues será grande a los ojos de mi Padre. - El plato donde voy a partir el pan:
es para los que vivan en fraternidad, para los que estén dispuestos a amar, ante todo y a todos.
- El cáliz, lo dejo a quienes están sedientos de un mundo mejor y una sociedad más justa.
- La cruz es para todo aquel que esté dispuesto a cargar
con ella.
- Mi túnica a todo aquel que la divida y la reparta.
También quiero dejar como legado a la Humanidad entera,
las actitudes que han guiado mi Vida, actitudes que quiero
que guíen también la vuestra.
 - Mi Palabra y la enseñanza que me confió
mi Padre, a todo el que la escucha y la pone en práctica.

- La alegría a todos los que deseen compartirla.
- La humildad, para quien esté dispuesto a trabajar por la expansión del Reino de los Cielos.
 - Mi hombro, a todo aquél que necesite un amigo en quien reclinar la cabeza, y al abatido por el cansancio del camino, para que puedan descansar y recobrar fuerzas para seguir caminando.
- Mi perdón, es para todos los arrepentidos, para todos los que día tras día, pecado tras pecado, sepan volver al Padre a través del Sacramento de la Confesión.
 - Mi Amor... mi Amor es para todos, buenos y malos, justos e injustos, para todos los hombres sin ningún tipo de distinción.
Eso sí, siento especial predilección por los más débiles.
También os dejo a mi queridísima Madre, la Virgen María, que ahora es también vuestra madre.
Todo esto y aún más quisiera dejaros, pero sobre todo es mi Vida lo que os ofrezco.
Soy Yo mismo quien me quedo con vosotros en la Hostia Consagrada para seguir caminando a vuestro lado, compartiendo vuestras preocupaciones y problemas, vuestras alegrías y gozos.
Podéis venirme a visitar cuando queráis; os espero en el Sagrario.
Yo soy el Camino: os invito a que sigáis siempre el camino correcto, ayudando también a los demás a encontrarlo.
Yo soy la Verdad: os invito a que seáis siempre sinceros y que os mantengáis unidos amando de verdad al prójimo como a vosotros mismos.
Yo soy la Vida: os invito a que hagáis la vida agradable a los demás a pesar
de las adversidades.
Yo os he amado hasta el extremo y os llevaré siempre en mi Corazón.
Jesús.

Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
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(212) 244 4778


Tuesday, March 22, 2016

3 pasos para enfrentar la depresión

Terapia espiritual en 3 pasos para enfrentar la depresión
En las grandes crisis existenciales sólo existe una tabla de salvación para no ahogarse en el mar de la depresión...
¡La terapia espiritual! 
Caminar hacia la depresión siempre lleva a la destrucción.
Hay un momento en la vida en el que, quizás afortunadamente,
a cada persona le llegan problemas que no logrará solucionar
ni con dinero, ni con amistades influyentes, ni con brillantes cualidades personales,
y ante esos tremendos problemas sólo existe una tabla de salvación para no ahogarse en el mar de la depresión y de la desesperanza: la terapia espiritual.
Esto cura todo lo que la naturaleza no logra remediar.
Los demás remedios resultan todos ineficaces en casos graves, muy frecuentes en la actualidad, por cierto.
Un universitario exclamaba: “yo ya no necesito de Dios ni de la religión”.
Este tipo de ideas trae una penosa consecuencia:
que la mayoría de la gente cuenta ahora con muy pocas reservas espirituales de las cuales poder disponer en un tiempo de congoja mental, emocional o física.
Y ese gigantesco vacío de Dios que hay en la gente actual complica seriamente sus problemas y dificulta inmensamente su curación.
El papá de este joven, un profesional muy equilibrado y curtido en las luchas de la vida, le respondió: “No digas ‘YA no necesito de Dios y la religión'”
¿Por qué mejor no dices: ‘me parece que TODAVÍA no descubro que los necesito?’
Porque en la vida te llegarán problemas tales que, si Dios no te echa una mano, perecerás apabullado por ellos, y ningún ser humano, ni tu estabilidad económica, ni siquiera tu miseria, serán capaz de librarte de sofocante peso”.
A continuación se exponen 3 recomendaciones para luchar contra la depresión con un enfoque espiritual: 
1. Sigue el camino sobrenatural 
La dimensión natural es seguir el camino que indica la propia naturaleza, pero existen otros dos caminos:
la dimensión preternatural, que es el camino a la destrucción, y la dimensión sobrenatural es el camino al Creador.
Si una persona me hiere, el camino natural es perder la confianza y cuidarse de nuevas agresiones, el camino preternatural es odiar y vengarse, pero el camino sobrenatural es, además de perdonar, ofrecer el perdón y hacer oración y ayuno por la persona que nos hirió para que también ella crezca.
2.- Hazte acompañar en tu caminar espiritual
Dice el dicho: dime con quién andas, y te diré quién eres.
Una de las más graves tragedias de nuestro tiempo es que los ignorantes espirituales instalados en los colegios, universidades, periódicos, televisión, cine y demás medios de comunicación han hecho un lavado cerebral tan desastroso a nuestra gente, que muchas personas han llegado a imaginarse que son simplemente animales, sin dimensión espiritual o sobrenatural, destinados a vivir gorditos y bien atendidos en esta vida, como pollitos en el gallinero con clima controlado y televisión por cable, o como unos gorilas con bolsas de marca y vestuario de moda, o quizás, como unos perritos acomodados con la mejor tecnología y los mejores estudios, sin proyección hacia la eternidad ni deberes para con un Dios creador y juez.
Así que lo que debes hacer es conseguir un guía espiritual; si no tienes uno al alcance, puedes por lo menos, leer la vida de los santos.
3. Sirve a los demás 
En la dimensión espiritual, el vacío siempre invita al desastre.
Por eso cuando se está vacío de Jesús y de principios espirituales se va camino del fracaso, aun cuando es un camino rodeado de comodidades o incluso de carencias, esto no es lo que marca la diferencia.
En una ocasión, recomendaba a un estudiante que sirviera a otros para aliviar su tristeza, y como respuesta me decía: le hablaré a mi padre para que me consiga un puesto de practicante en una empresa, y, como no sé mucho de mi carrera todavía, así aprenderé y tendré mejores oportunidades aunque no me paguen. 
¡Qué lejos estaba de servir!
El servir significa darse a los demás, dar tu tiempo en una casa hogar de niños; compartir lo que dejas de comer cuando ayunas, con un indigente (que bien conoces, porque hay miles); participar en la limpieza de tu casa…
Y recuerda siempre, que ¡la depresión se asusta cuando te acercas a los sacramentos! (Por Rafael Ruiz)

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Padre Tomas Del Valle-Reyes
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Friday, March 18, 2016

La hormiga

Cada día,una pequeña hormiga llegaba al trabajo muy temprano, y sin pérdida de tiempo comenzaba sus tareas.
Era sumamente productiva y se la veía muy feliz con la actividad.
El gerente, un león, siempre se sorprendía al verla trabajar sin supervisión.
Entonces pensó: “si es capaz de producir así sin alguien que controle, seguramente podrá hacer mucho más si tiene un supervisor”.
Dicho esto, buscó y reclutó a la cucaracha quien tenía una experiencia sumamente extensa como jefa y era famosa por preparar y presentar excelentes reportes.
Necesitaba además una secretaria que lo ayudara a escribir sus informes.
Así que decidió contratar a la araña para que además manejara los archivos y monitoreara las llamadas telefónicas.
El león estaba encantado con los reportes que la cucaracha le enviaba y le pidió que produjera unos gráficos que mostraran los ratios de producción y un análisis de las tendencias de manera que pudiera utilizarlos para sus propias presentaciones ante el directorio.
La cucaracha entonces debió comprar una nueva computadora, una impresora laser además de contratar a la mosca para dirigir el área de sistemas.
Mientras tanto, la hormiga que una vez había sido tan productiva y relajada, detestaba toda esta sobrecarga de papeles y reuniones interminables donde perdía la mayor parte de su tiempo.
El león entonces llegó a la conclusión de que había llegado el momento de contratar alguien que se hiciera cargo del departamento donde la hormiga trabaja.
Quien ganó la posición fue la cigarra, cuya primera decisión consistió en cambiar la alfombra y conseguir una silla ergonómica para su oficina.
Necesitaba además una computadora y una asistente personal que trajo desde su antiguo lugar de trabajo para que lo ayudara con la programación y el Plan de Control Estratégico del Presupuesto.
Esta fue razón suficiente para que la cigarra convenciera al león de la necesidad de realizar una encuesta de clima interno.
Y dado que el león había revisado el departamento donde la hormiga trabajaba, era fácil comprobar cómo en este tiempo la productividad se había reducido notablemente.
Su decisión fue reclutar al búho para que realizara una auditoría y sugiriera las soluciones.
Después de 3 meses, presentó su reporte y una conclusión final: el departamento tiene exceso de personal.
Adivinen a quién pusieron en la mira primero?
A la hormiga!!!
Las causas?: mostrar una actitud negativa y falta de motivación.

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Saturday, March 12, 2016

Depresión del anciano Parte IV-Ultima Parte

(Sacado de Salud Familiar)
¿Qué son los trastornos adaptativos? 
Dentro de las depresiones este tipo de trastornos es extremadamente frecuente en los ancianos.
Se definen por la presencia de un factor estresante claramente identificable en los meses previos a la expresión del malestar depresivo. Suponen una falta de adaptación psíquica a dicho estresante que viene a romper el equilibrio anterior.
Los trastornos adaptativos pueden acompañarse de síntomas depresivos y/o ansiedad.
En los ancianos son frecuentes como factores desencadenantes de trastornos adaptativos las enfermedades que en ocasiones como el ictus dejan secuelas con pérdida de autonomía o dependencia.
Reacciones de duelo.
Por ser en estas edades donde se dan más frecuentemente estas pérdidas hablaremos de las reacciones de duelo.
Es un estado emocional reactivo provocado por la pérdida de un ser querido: culpabilidad, ansiedad, síntomas depresivos, irritabilidad, síntomas corporales como falta de aire, falta de apetito...
Es una emoción universal y por tanto normal.
Lo podríamos llamar fisiológico y no requiere ninguna intervención de la medicina mientras el duelo sea elaborado satisfactoriamente y evolucione hacia la resolución.
Sin embargo en otras ocasiones aparecen duelos patológicos que se caracterizan por reacciones de duelo tardías después de negación prolongada, hiperactividad sin sentimientos de pérdida, síntomas delirantes o de hipocondría con reproducción de los síntomas de la patología del difunto, ideas delirantes paranoicas, depresión severa con cuadros de agitación, abandono de las relaciones sociales y conductas autodestructivas.
Por supuesto en estos casos se requiere intervención.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la depresión es un diagnostico clínico, es decir se basa en el interrogatorio y en la historia clínica detectándose los síntomas psíquicos y somáticos antes referidos.
Para ello y especialmente en el anciano es necesario un alto índice de sospecha para reconocerla por algunos rasgos especiales que se han comentado y por la tendencia a confundirla como algo propio del envejecimiento.
Existen algunos instrumentos en forma de cuestionarios o escalas que sirven como instrumentos de detección y seguimiento, útiles en el anciano pero que por sí solos no proporcionan el diagnóstico.
Son una ayuda y no deben sustituir el interrogatorio clínico.
¿Cómo se trata la depresión?
Para tratar la depresión se utilizan dos herramientas fundamentales: 
la psicoterapia y los fármacos antidepresivos.
En casos especiales, seleccionados por su gravedad o sintomatología, aún tiene un papel en la depresión senil la terapia electroconvulsiva.
La psicoterapia en muy diversas formas: terapias cognitivas, interpersonales, psicodinámicas..., tiene un papel importante en la depresión en el anciano en casos de intensidad leve o moderada dentro de un abordaje integral del problema.
Dentro de la psicoterapia se suele animar a los ancianos a realizar actividades con otras personas del mismo grupo de edad con los que puedan intercambiar opiniones y que puedan llegar a tener sentimientos similares. Este tipo de actividades son de lo más variadas y se adaptan a los gustos de cada persona, pudiendo ir desde viajes con el Imserso, partidas de cartas o partidas de dominó para 2 jugadores.
Todo vale con tal de que el anciano se relacione y comparta sus preocupaciones.
Los fármacos antidepresivos con un importante desarrollo en los últimos años, son conocidos desde hace décadas por su alta eficacia en el tratamiento de la depresión.
El anciano presenta algunas peculiaridades cuando usamos estos fármacos.
Por una parte son extremadamente sensibles a algunos efectos secundarios presentes en varios de estos fármacos: efectos con empeoramiento cognitivo, efectos cardiovasculares, sedación etc...Por otra parte pueden presentar varias enfermedades acompañando a la depresión, que sean sensibles a estos efectos adversos: cardiopatía, demencia.
Además pueden estar tomando otros fármacos que interaccionen de forma adversa con el antidepresivo. Por todas estas razones la elección del antidepresivo debe ser ajustada a las características del paciente por parte del Médico de Atención Primaria, Psiquiatra o Geriatra; que son los profesionales más frecuentemente implicados en estas situaciones.

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Depresión del anciano Parte III

(Sacado de Salud Familiar)
La alta mortalidad se ha atribuido a varios factores: 
• Menor soporte social del anciano deprimido.
• Peor estado nutricional por pérdida del apetito.
• Posibles efectos de la depresión sobre el sistema inmunitario
• Pérdida de motivación para el autocuidado
¿Qué peculiaridades tiene la depresión en el anciano? 
La depresión senil tiene una serie de rasgos diferenciadores.
Algunos de ellos ya los hemos introducido previamente: 
Menor presencia de síntomas psíquicos como la tristeza y mayor presencia de síntomas corporales.
La tristeza y el bajo estado de ánimo pueden manifestarse
en el anciano como apatía y retracción y pueden ser
predominantes quejas somáticas diversas que obligan a
realizar pruebas en busca de otras enfermedades que por otra parte son muy frecuentes en estas edades.
A veces estos síntomas corporales constituyen verdaderos cuadros hipocondríacos con temores y preocupaciones excesivas.
Algunos síntomas propios de la depresión pueden ser muy llamativos en el anciano como la pérdida de peso por falta de apetito,
el insomnio o la aparición de ideas delirantes y en los cuadros graves verdaderos cuadros psicóticos.
Los ancianos con mucha frecuencia padecen enfermedades en las que la depresión puede ser un síntoma más de dicha enfermedad.
En este caso la depresión en sí no es la enfermedad principal sino un síntoma acompañante.
Son las llamadas depresiones somatógenas que complican procesos como la enfermedad de Parkinson, el ictus o Accidente Cerebrovascular, enfermedades del Tiroides como el Hipertiroidismo o el Hipotiroidismo, trastornos del metabolismo o algunos tipos de cáncer.
Por el mismo motivo los ancianos consumen en ocasiones fármacos para tratar sus enfermedades pero que pueden inducir la aparición de depresión días o semanas después de su uso.
Entre estos están medicamentos como corticoides, antiparkinsonianos, algunos antihipertensivos, etc.
En la depresión grave del anciano es más frecuente el suicidio que en los jóvenes.
En ocasiones la depresión se presenta como deterioro cognitivo, es decir como un menor rendimiento intelectual con quejas de pérdida de memoria que obliga a los clínicos a diferenciar estas depresiones de una verdadera demencia.
Diferenciar depresión de demencia: 
Un reto en ocasiones difícil.Trataremos de describir un problema médico muy frecuente con el que se encuentra el Geriatra en su práctica clínica. Como hemos comentado la depresión en el mayor, en ocasiones, se presenta y se manifiesta como un declinar cognitivo con quejas de pérdida de memoria y aprendizaje, confundiéndose con una Demencia. Por otra parte la Enfermedad de Alzheimer, que es la demencia más frecuente, puede acompañarse en fases iniciales e intermedias de síntomas depresivos (30%) e incluso completar una depresión que merme aún mas su rendimiento cognitivo.
El problema para entender estas dos situaciones se complica aún más si tenemos en cuenta que cuando se han seguido en el tiempo a los pacientes que han desarrollado una depresión en la vejez manifestada con peor rendimiento cognitivo han desarrollado con mas frecuencia una Demencia.
A la depresión que por sus quejas de memoria se confundía con una Demencia sin que esta existiese, se la llamó clásicamente pseudodemencia por ser una falsa demencia.
Afortunadamente disponemos de algunos aspectos diferenciales entre los dos trastornos a la hora de preguntar al paciente y a la familia para diferenciarlos.


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Depresión del anciano Parte II

(Sacado de Salud Familiar)
¿Por qué la depresión en esta edad? 

En primer lugar por su frecuencia que es muy alta.
Se calcula que hasta un 30% de los mayores de 65 años padece alguna de las diversas formas de depresión.
Esta aseveración tiene sin embargo muchas matizaciones, todas ellas tomadas con precaución derivada de los problemas metodológicos de los estudios.
Se sabe que la depresión severa o depresión mayor es menos frecuente en el anciano que en el adulto joven. Afectaría al 1-2% de los mayores de 65 años y supondría un cuarto de todas las depresiones mayores. Existen argumentos por parte de algunos autores en contra de la anterior afirmación, dando una posible explicación a esta diferencia en un menor diagnóstico de la depresión del mayor.
Esto se debería a varios factores como la presencia de deterioro cognitivo o una expresión de los síntomas de forma diferente en el anciano, con una menor expresión de tristeza y más presencia de síntomas somáticos o corporales.
Esto supondría que los estrictos listados de criterios con los que se hacen los diagnósticos estén poco adaptados a la forma de la depresión en el anciano.
En cambio la frecuencia es muy alta si se estudian depresiones menores y presencia de síntomas o estados depresivos que no cumplen suficientemente criterios para considerarlos depresión.
La presencia de estas depresiones menores o depresiones subclínicas se calcula en un 15%-20% de las personas mayores.
Estas cifras que hemos dado son válidas para ancianos que viven en la comunidad.
Si se analiza la frecuencia del trastorno depresivo en ancianos hospitalizados o institucionalizados en residencias, los porcentajes son aún mayores.
Se calcula que la presencia de depresión mayor en ancianos hospitalizados con enfermedad aguda llega al 10%. En estos mismos los trastornos depresivos menores alcanzarían el 30%. En residencias los porcentajes se disparan hasta 15% y 30-35% respectivamente.
En segundo lugar por su trascendencia.
La presencia de este trastorno pasa factura en el adulto mayor no sólo como fuente de sufrimiento individual afectando a su calidad de vida.
Se sabe que la depresión complica la evolución de las enfermedades médicas del anciano; interfiere en la rehabilitación de enfermedades incapacitarte como el ictus; induce un mayor riesgo de suicidio y se traduce en una mayor mortalidad por cualquier causa en quien lo padece.
Son observaciones constatadas tanto a nivel comunitario como en instituciones geriátricas.

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Depresión del anciano Parte I

(Sacado de Salud Familiar)
¿Es frecuente la depresión en el anciano? 
La depresión es un trastorno de primer orden en cuanto a frecuencia y trascendencia dentro de las enfermedades que aquejan preferentemente a los ancianos.
La existencia de tratamientos eficaces que pueden mejorar la calidad de vida de quienes padecen este trastorno, obliga a prestar especial atención a este problema.
Deberíamos mantener un permanente estado de alarma que permita su detección, para posteriormente abordarla con los tratamientos de los que disponemos.
¿Qué entendemos cuando hablamos de depresión?
El concepto de depresión no es extraño por su difusión fuera de la práctica médica.
Sin embargo es necesario puntualizar que los síntomas depresivos pueden formar una variada constelación de manifestaciones que incluyen síntomas psíquicos y corporales.
Entre los primeros se encuentran síntomas afectivos consistentes en una alteración del humor entendido como alteración del estado de ánimo.
Es el ánimo depresivo o tristeza vital.
Otros síntomas de esta esfera afectan a la pérdida de interés por las cosas así como a la capacidad para disfrutar.
Constituyen el núcleo central de la depresión y se acompañan de una disminución de la vitalidad con alteración de la actividad laboral y social del individuo.
En esta esfera pueden existir otros síntomas como ideas de culpa, auto- reproches, pesimismo, desesperanza, dificultad para concentrarse, ideas de suicidio... Sin embargo en la depresión existen síntomas corporales o somáticos siendo los más frecuentes las alteraciones del sueño con insomnio y menos veces hipersomnia; pérdida de peso con falta de apetito; cansancio o falta de energía.
Pueden existir otras muchas quejas somáticas: gastrointestinales, vértigo, dolor, cefalea, etc. que en ocasiones son predominantes en la depresión del anciano.
¿Qué predispone al anciano a estar deprimido? 
En la vejez concurren una serie de factores de diversa índole que pueden favorecer la aparición de este trastorno.
Entre ellos se encuentran: Pérdida de salud que acontece con la edad.
En muchas ocasiones ésta pérdida de salud condiciona deterioro funcional con tendencia a la dependencia física y pérdida de autonomía.
Presencia de enfermedades crónicas, pérdidas de familiares, amigos y seres queridos en ocasiones acompañadas de reacciones de duelo patológicas.
Dsiminuye  la capacidad económica.
Pérdida de roles en el seno de la familia con la salida de los hijos y un papel menor del abuelo dentro de la misma.
Cambios con la llegada de la jubilación, que condiciona un cambio brusco en la actividad y relaciones sociales.
Factores biológicos presentes, aunque no suficientes para la depresión. Entre ellos se han implicado cambios en la estructura cerebral, neurotransmisión, sistemas hormonales.
Se ha postulado que pudieran ser un factor de vulnerabilidad.
A pesar de ello el envejecimiento no es sinónimo de depresión.
No se deben confundir el envejecimiento normal con la presencia de una enfermedad por más que en ocasiones estén presentes una mayor introversión, reiteración y presencia del pasado en algunos ancianos. Es decir, ni todos los ancianos están deprimidos ni los síntomas de una depresión cuando aparecen en un anciano, son "normales" para su edad.

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