Paypal

Ayúdanos con una Biblia o un rosario, haz una donación.

Wednesday, April 30, 2014

Viernes 02 de Mayo, 2014
Misa De Sanación a las 7:00 PM

Misa De Sanación y Reconciliación


Te invito a Nuestra misa de Sanación el Viernes, 02 de Mayo, 2014, a partir de las 7:00 PM. 
Rezarmos juntos por nuestros hermanos "Privados de Libertad" sus familias y por nosotros.

St. Columba Church , 343 West 25th Street, New York, NY 10001, entre 8va  y 9na Avenidas. 
Si no puedes asistir, envia tus peticiones por email y se rezará por tus intenciones enNuestra Santa Misa.

Email: Radiosigloxxi@aol.com  llama por Teléfono 212-244-4778 o por mensaje de Texto 917-499-9715

P. Tomás del Valle-Reyes

Tuesday, April 29, 2014

Preso me encuentro!

Preso me encuentro señor,
por incumplir tu mandamiento,
de no amar al prójimo como a mi mismo
y darle muerte sin piedad.
Preso estoy para toda la vida
de mi conciencia, seré siempre esclavo,
y veré pasar la vida sin vivirla,
pagando por mi pecado.
Yo espero tu clemencia señor,
y el perdón, que tú siempre otorgas,
no olvides que también soy tu hijo
y ayúdame a morir, como persona.

Tienda del Siglo 21
Visite nuestra tienda cibernética en la comodidad de tu hogar , ahora tenemos fotos de Benedicto XVI   y San Juan Pablo II, Biblias, Rosarios, aceites, etc.





  • La Tienda









  • Father Tomas Del Valle-Reyes
    Descubriendo El Siglo 21
    330 West 38 Street
    Suite 503
    New York, NY 10018
    Radiosigloxxi@aol.com

    ¿Cuento con ustedes? ¿Con sus oraciones?

    Aquí en las fotos, el Diacono y yo estamos preparando los rosarios (blancos y negros solamente y de plástico) y libritos para llevar a los muchachos a la cárcel.  

    Rara es la persona que no se conmueve cuando oye hablar de cárceles, prisiones, detenciones, penitenciarias, calabozos.
    Nos viene a la mente lugares tristes, a veces sucios, oscuros, y peligrosos. Tanto el cine como abundantes novelas nos han presentado unas visiones totalmente distorsionadas de las prisiones. Son lugares donde residen seres humanos que, viviendo circunstancias límite en sus vidas faltaron a sus deberes ciudadanos haciendo daño a otros.
    Y nuestra sociedad, esa sociedad muchas veces cínica e injusta, separa del vivir habitual a esos seres humanos.
    Los llamamos presos y los consideramos casi siempre que son mala gente. Puede que en tanta prisión haya alguna mala gente.
    Pero dígame una cosa, José, el hijo de Jacob, quien estuvo en prisión por negarse a los caprichos de una mujer ¿era mala gente?
    Sansón, el héroe bíblico terror de los filisteos, ¿era mala gente porque estuvo en la cárcel? Pedro, el amigo de Jesús, quien traiciona a su maestro,
    fue encarcelado en Jerusalén y por eso ¿era mala gente? O el mismo Saulo de Tarso, el fariseo fanático, quien cambiara de nombre y lo conocemos ahora como San Pablo, ¿era también mala gente? Y por último Juan El Bautista, podríamos decir que fue preso político, ¿también era malo? Todos ellos estuvieron algún momento encarcelados.
    Podríamos citar infinidad de nombres de seres humanos quienes por una razón u otra pasaron por una celda en algún momento de su vida.
    ¿Por qué les cuento estas historias? Pues muy sencillo, porque en Descubriendo el Siglo XXI hemos llegado a la conclusión que no es suficiente hablar de los presos, rezar por ellos, tener un saludito de vez en cuando en nuestros programas.


    Necesitan sentirnos, necesitan nuestra cercanía. En base a eso he decidido irme a la cárcel a acompañar a nuestros hermanos "Privados de Libertad". Después de largos trámites he logrado la autorización del Estado de New York para visitar como capellán voluntario nuestros hermanos “Privados de Libertad” y que viven en el sistema carcelario de la ciudad.
    Ah, pero eso sí, no voy solo. Iré, si Dios .quiere, con todos ustedes. Voy a ser su presencia entre nuestros hermanos.
    Vamos a ponerlo de esta otra manera: Descubriendo el Siglo XXI abre un nuevo frente en su trabajo con la comunidad, la presencia física en los correccionales. Para ello manda al Padre Tomás a la cárcel para acompañar a los hermanos “Privados de Libertad”.
    No hacemos nada extraordinario. Tratamos de poner en práctica las obras de misericordia y de vivir el evangelio: estuve en la cárcel y vinieron a verme.
    ¿Cuento con ustedes?
    ¿Con sus oraciones?
    También pueden ayudarme con su apoyo económico para conseguir biblias, rosarios, libritos de oración, etc.


    Me encomiendo a sus oraciones.


    Padre Tomas Del Valle-Reyes

    Oración de un preso

    “Oh Dios, dame el coraje de llamarte Padre.
    Sabes que no siempre logro pensar en Ti con la atención que mereces.
    Tú no te has olvidado de mí, aunque vivo a menudo lejos de la luz de tu rostro. Muéstrate cercano, a pesar de todo, a pesar de mi pecado ya sea grande o pequeño, secreto o público.
    Dame la paz interior, la que sólo tú sabes dar.
    Dame la fuerza de ser verdadero, sincero; arranca de mi rostro las máscaras que oscurecen la conciencia de que yo valgo algo porque soy tu hijo. Perdona mis culpas y dame además la posibilidad de hacer el bien.
    Acorta mis noches insomnes; dame la gracia de la conversión del corazón.
    Acuérdate, Padre, de quienes están fuera de aquí y que me quieren todavía, para que pensando en ellos, recuerde que sólo el amor da vida mientras que el odio destruye y el rencor trasforma en infierno las largas e interminables jornadas.
    Acuérdate de mí, oh Dios, amén”.

    Dejar de Sentir Culpa.

    ¿Te sientes culpable por algo? ¿Has intentado alguna vez superar ese sentimiento? ¿Pudiste lograrlo? ¿Sabes por qué?
    La culpa es uno de los sentimientos que nuestro ego emplea para condicionarnos, aunque originalmente el ego es una creación nuestra, a medida que vamos otorgándole más y más poder, adquiere cierto grado de autonomía sobre nosotros.
    Nuestras formaciones mentales, paradigmas (creencias), hábitos y pensamientos matizan nuestra percepción de la realidad, y es desde estos que podemos percibir, clara o de forma distorsionada, el papel que desempeñamos en nuestro medio.
    El sentimiento de culpa juega un papel importante en la forma como nos relacionamos con las demás personas. ¿Cómo es eso? Te estarás preguntando, ¿Es posible que mi sentimiento de culpa tenga un papel importante en cuáles son mis relaciones y cómo son?
    Simplemente esto es porque permitimos a la culpa, que sentimos, que nos afecte a la hora de relacionarnos, sí, es algo que hacemos conscientemente, aunque tal vez estemos siendo engañados.
    ¿Ahora es posible que te sientas confuso?, en realidad es muy sencillo, una vez que se comprenden los mecanismos que emplea el ego por permanecer y darle relevancia a la culpa.
    Es cierto que una persona en su sano juicio no le daría importancia a un sentimiento que no le beneficia como lo es la culpa, pero y ¿si pensara que no es culpa y en su lugar pensase que es responsabilidad o importancia?. ¿Cómo puede ocurrir eso? Pues ocurre porque el ego cuando utiliza la culpa rara vez la muestra como tal, trata de engañarte disfrazándola y haciéndote sentir que eres una persona importante o responsable por realizar ciertas acciones, de esta manera hace que el hecho de sentir culpa parezca importante y nos convence de aceptarla.

    La Culpa que aparentemente parece
    Responsabilidad

    La culpa al aparentar un falso sentido de responsabilidad podría hacerte sentir responsable aun cuando no lo eres.
    Cuando ocurre esto piensas: “debería haber hecho esto o aquello”. Si alguna vez te sucede esto pregúntale a tu ser interno, es allí, en tu interior donde puedes encontrar las respuestas que te permitirán poder ver la situación desde otra perspectiva. Tu ser interno sabe que si hubieras tenido la oportunidad de hacer eso por lo que te lamentas ahora, lo habría hecho. Somos seres en crecimiento, seres en evolución, ninguno de nosotros es un producto acabado, siempre hay espacio para mejorar, en este sentido si decimos o hacemos algo que posteriormente encontramos que pudimos haberlo hecho mejor, de nada sirve sentirnos culpables por ello.
    A medida que avancemos en la vida siempre podremos hacer las cosas mejor, si lo consideramos deseable podemos retroceder sobre nuestros pasos y disculparnos con la persona a quien consideramos que herimos, o corregir nuestras acciones de la manera más correcta, pero manteniéndonos centrados en el presente. Recordemos que la vida, como cualquier otra escuela, nos da la oportunidad de aprender mediante ensayo y error, equivocarse es parte del aprendizaje, lo importante es aprender de nuestros errores para crecer y evitar repetirlos. Cuando tenemos la oportunidad de corregirnos, sentirnos culpables no aporta ningún beneficio.
    Nuestra responsabilidad más básica es con nuestro bienestar, al no sentirnos bien con nosotros mismos no estaremos en capacidad de complacer a nadie. A veces encontrarte ante situaciones en las cuales el complacer las necesidades de otras personas, de alguna manera, te hace negar o reprimir tus propias necesidades.
    Podrías decidir que es más fácil negar tus propias necesidades que vivir con la culpa de no complacer a otros. En este caso toma en consideración que la culpa que los demás arrojan sobre sus hombros, y tu aceptas, podría ser demasiado pesada como para permitirte ser feliz.
    Aquí entra en juego otro sentimiento estrechamente relacionado con la culpa y es el resentimiento, puedes elegir complacer a otras personas pero como consecuencia desarrollarás resentimiento, aunque te digas a ti mismo que prefieres sentir resentimiento en vez de culpa, entonces la culpa habrá tomado el control de la situación.
    En este punto te preguntarás, ¿Por qué tengo que elegir entre un sentimiento u otro que ninguno me favorece en nada?, en realidad no tienes porque hacerlo, es simplemente tu decisión, tu elección, si es una elección… ¿por qué no eliges ser libre?
    Si alguna vez eliges negar tus propias necesidades para complacer a otros, aun estando consciente que al hacerlo te perjudica, al menos trata de mantenerte alerta cuando ocurra. Esto te permitirá estar consciente de tus acciones y de las consecuencias, y te permitirá dar el primer paso para superar esta y otras situaciones en tu vida.

    Sunday, April 27, 2014

    Job 31 -31- 40

    1 "Hice un pacto con mis ojos, ¿Cómo podía entonces mirar a una virgen?
    2 ¿Y cuál es la porción de Dios desde arriba, O la heredad del Todopoderoso (Shaddai)
    desde las alturas?
    3 ¿No es la calamidad para el injusto, 
    Y el infortunio para los
    que obran iniquidad?
    4 ¿No ve El mis caminos, 
    Y cuenta todos mis pasos?
    5 Si he caminado con la mentira,
    Y si mi pie se ha apresurado tras el engaño,
    6 Que El me pese en balanzas de justicia,
    Y que Dios conozca mi integridad.
    7 Si mi paso se ha apartado del camino,
    Si mi corazón se ha ido tras mis ojos,
    Y si alguna mancha se ha pegado en mis manos,
    8 Que yo siembre y otro coma, Y sean arrancadas mis cosechas.
    9 Si mi corazón fue seducido por mujer, O he estado al acecho a
     la puerta de mi prójimo,
    10 Que muela para otro mi mujer, Y otros se encorven sobre ella.
    11 Porque eso sería una terrible ofensa (infamia),
    Y una iniquidad castigada por los jueces;
    12 Porque sería fuego que consume hasta el
    Abadón (lugar de destrucción), Y arrancaría toda mi ganancia.
    13 Si he negado el derecho de mi siervo o de mi sierva
    Cuando presentaron queja contra mí,
    14 ¿qué haré cuando Dios se levante? Y cuando El me pida cuentas, ¿qué Le responderé?
    15 ¿Acaso Aquél que me hizo en el seno materno, no lo hizo también a él? ¿No fue uno mismo el que nos formó en la matriz?
    16 Si he impedido a los pobres su deseo,
    O he hecho desfallecer los ojos de la viuda,
    17 O si he comido mi bocado solo,
    Y el huérfano no ha comido de él
    18 (aunque desde mi juventud él creció conmigo como con un padre,
    Y a la viuda la guié desde mi infancia);
    19 Si he visto a alguien perecer por falta de ropa,
    Y sin abrigo al necesitado,
    20 Si su corazón no me ha expresado gratitud,
    Pues se ha calentado con el vellón de mis ovejas;
    21 Si he alzado contra el huérfano mi mano,
    Porque vi que yo tenía apoyo en la puerta (de la ciudad),
    22 Que mi hombro se caiga de la coyuntura,
    Y mi brazo se quiebre en el codo.
    23 Porque el castigo de Dios es terror para mí,
    Y ante Su majestad (exaltación) nada puedo hacer.
    24 Si he puesto en el oro mi confianza,
    Y he dicho al oro fino: 'Tú eres mi seguridad;'
    25 Si me he alegrado porque mi riqueza era grande,
    Y porque mi mano había adquirido mucho;
    26 Si he mirado al sol cuando brillaba, O a la luna marchando en esplendor,
    27 Y fue mi corazón seducido en secreto, Y mi mano tiró un beso de mi boca,
    28 Eso también hubiera sido iniquidad que merecía juicio, Porque habría negado al Dios de lo alto.
    29 ¿Acaso me he alegrado en la destrucción de mi enemigo,
     O me he regocijado cuando el mal le sobrevino?
    30 No, no he permitido que mi boca peque
    Pidiendo su vida en una maldición.
    31 ¿Acaso no han dicho los hombres de mi tienda: '
    ¿Quién puede hallar a alguien que no se haya saciado con su carne?'
    32 El extranjero no pasa la noche afuera,
    Porque al viajero he abierto mis puertas.
    33 ¿Acaso he cubierto mis transgresiones como Adán,
     Ocultando en mi seno mi iniquidad,
    34 Porque temí a la gran multitud, O el desprecio de las familias me aterró, Y guardé silencio y no salí de mi puerta?
    35 ¡Quién me diera que alguien me oyera! Aquí está mi firma.
    ¡Que me responda el Todopoderoso! Y la acusación que ha escrito mi adversario,
    36 Ciertamente yo la llevaría sobre mi hombro,
    Y me la pondría como una corona.
    37 Del número de mis pasos yo
    Le daría cuenta, Como a un príncipe me acercaría a El.
    38 Si mi tierra clama contra mí, Y sus surcos lloran juntos;
    39 Si he comido su fruto sin dinero,
     O si he causado que sus dueños pierdan sus vidas,
    40 ¡que en lugar de trigo crezcan cardos,
    Y en lugar de cebada hierba maloliente!"
    Aquí terminan las palabras de Job.

    Sunday, April 20, 2014

    Romanos 12, 9

    Romanos 12
    Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable (agradable) a Dios, que es el culto racional de ustedes.
    Y no se adapten (no se conformen) a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable (agradable) y perfecto.
    Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de ustedes que no piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno
    Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. Pero teniendo diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad (con sencillez); el que dirige (presta ayuda), con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.
    El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándose a lo bueno. Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, dándose preferencia unos a otros.
    No sean perezosos en lo que requiere diligencia. Sean fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozándose en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración, contribuyendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad.
    Bendigan a los que los persiguen. Bendigan, y no maldigan. Gócense con los que se gozan y lloren con los que lloran. Tengan el mismo sentir (pensar) unos con otros. No sean altivos en su pensar, sino condescendiendo con los humildes. No sean sabios en su propia opinión. Nunca paguen a nadie mal por mal. Respeten (Consideren) lo bueno delante de todos los hombres.
    Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres. Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: "MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE," dice el Señor. "PERO SI TU ENEMIGO TIENE HAMBRE, DALE DE COMER; Y SI TIENE SED, DALE DE BEBER, PORQUE HACIENDO ESTO, CARBONES ENCENDIDOS AMONTONARAS SOBRE SU CABEZA." No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.

    Viaje con El Padre Tomas del Valle a China, Tierra Santa, Jordania y Egipto. O dentro de los Estados Unidos También!! Llame y pida su folleto del 2012!! Para mayor información, Visite nuestra página de Internet http://www.descubriendoelsiglo21.com/  
    330 West 38 Street Suite 503,
    New York, NY 10018
    Tel-212-244-47778
    Cel-917-499-9715
    radiosigloxxi@aol.com

    Saturday, April 19, 2014

    Los Viajes de Pablo: II Viaje

    CICLO DE GRECIA
    Comienza este viaje con una discusión entre Pablo y Bernabé sobre la conveniencia de la compañía de Juan Marcos (parecen referirse al mismo Juan que les había acompañado a partir de Salamina, abandonando su compañía en Perge) Este hecho, a la postre, provocará la separación de los dos Apóstoles, siendo Pablo acompañado en su nuevo periplo por Silas y Bernabé por el citado Marcos.
    Este segundo viaje misional estará dedicado al fortalecimiento y estructuración de aquellas comunidades que ya habían sido fundadas por Pablo en el anterior viaje.

    Asia Menor : Timoteo (15,40-16,10)
    Recorrido: parten de Antioquía, recorriendo la península de Anatolia, visitando aquellas comunidades que ya habían fundado con anterioridad. En primer lugar atraviesan Derbe y después encaminan sus pasos hacia Listra. Más tarde siguen recorrido por la región de Galicia del Sur, atravesando Misia y bajando hasta Tróade; finalmente, inquiridos por el Espíritu se dirigen hacia la región de Macedonia.

    Sucesos: en Listra tiene lugar la elección de un cristiano piadoso llamado Timoteo como acompañante de las siguientes etapas de este segundo viaje. Esta elección viene enmarcada en los curiosos episodios de la circuncisión de Timoteo; suceso de difícil interpretación teológica, debido a las posiciones que Pablo mantenía con respecto a la ley y las costumbres judías (aunque las cartas paulinas pueden introducir algún criterio de conveniencia con respecto a esta cuestión de la circuncisión en la actuación paulina).
    El segundo hecho resaltable en este relato es la insistencia de Lucas en aclarar al lector , de una manera expresa, la unidad de toda la Iglesia . Esta se encuentra representada en “conforme iban pasando por las ciudades, les iban entregando…….las decisiones tomadas por los Apóstoles y presbíteros en Jerusalén. En tercer lugar nos encontramos con la intervención del Espíritu, que dirige sus pasos lejos de Asía con dirección a las ciudades de Macedonia.

    Personajes: Timoteo, que es circuncidado y acompañará a Pablo en Este ciclo viajero, siendo uno de los discípulos más fieles Del Apóstol de los gentiles. También existe una referencia a los judíos, numerosos por aquellos lares, que hicieron conveniente la circuncisión de Timoteo.

    Filipos (16,11-40)
    Recorrido: desde el puerto de Tróade se dirigen en barco a la isla de Samotracia y, desde ésta, al puerto de Neápolis en la costa macedonia; desde allí parten hacia Filipos, donde tendrán lugar los hechos más importantes de estos versículos del segundo viaje paulino.
    Sucesos: esta predicación contiene los elementos típicos del esquema estándar de la predicación paulina. En primer lugar hemos de resaltar que las primeras personas en escuchar el mensaje salvífico de Pablo son las mujeres de la ciudad. En segundo lugar nos encontramos con un relato de exorcismos, efectuado en la persona de una esclava que estaba poseída por un espíritu adivino. Los dueños de la esclava denuncian a Pablo por razones obvias ante las autoridades romanas. Ante estas acusaciones los habitantes de Filipos se amotinan contra nuestros mensajeros del anuncio, y éstos son azotados inmediatamente por las autoridades romanas, quizás con el fin de calmar a la turba.
    Después de ser encarcelados nos encontramos con una historia interesante de liberación: el Espíritu, de nuevo, interviene a favor de la expansión de la Palabra aunque las dificultades sean enormes. Siguiendo la interpretación teológica lucana, a través de un hecho natural, que es interpretado como una intervención providencial del Espíritu, Pablo y Silas son liberados de su cautiverio. Como no podía ser menos, el autor de hechos introduce como epílogo de este relato de liberación la conversión del carcelero y toda su familia. El final de este relato de liberación insiste en la condición de ciudadano romano del Apóstol y la convicción de las autoridades romanas de la ciudad de haber violada las garantías procesales que prescribía el ius gentis en el caso de Pablo. Pablo sabedor de esta circunstancia fuerza una disculpa pública de éstas , de modo que los pretores les ruegan que salgan de la ciudad.
    Personajes: en primer lugar aparece una comerciante de púrpura, Lidia, que es la primera en acoger la Palabra que anuncia Pablo.
    En segundo lugar nos encontramos con la esclava poseída de un espíritu adivino que, exorcizada por Pablo fue liberada del mencionado espíritu. Las consecuencias que esto trajo a nuestros misioneros por parte de los amos de la esclava su actuación, produjo su encarcelamiento. En todo este procedimiento pseudojudicial aparecen distintos funcionarios romanos: los pretores, lictores, el carcelero. En cuanto al carcelero, éste ocupa un lugar destacable en le relato de liberación, ya que es protagonista de un pequeño episodio de conversión junto a su familia. Los pretores son destacados en cuando al final de episodio, ya que deben rendir a Pablo excusas por su condición de ciudadano romano, al no haber éstos respetados los derechos del mismo en el proceso abierto contra él .

    Tesalónica y Berea (17,1-15)
    Recorrido: pasando por Anfípolis y Apolonia llegan hasta Tesalónica, predicando en esta ciudad. Después de ésta se dirigen hacia Berea, en donde ocurrirán hechos similares.
    Sucesos: nos encontramos, otra vez, con el primitivo esquema de predicación cristiana. Pablo se dirige a los judíos en la sinagoga, éstos rechazan el anuncio, anuncio que tiene una mejor acogida entre los gentiles. Los judíos enfadados por el éxito del anuncio a los gentiles provocan la persecución de Pablo y Silas, pero el anuncio no puede ser paralizado, ya que está bajo la protección divina. Debemos destacar en esta persecución de los judíos en Tesalónica, la introducción de una táctica que se convertirá en general en esta persecución contra la expansión del anuncio: convertir las acusaciones religiosas en acusaciones políticas. Jasón, finalmente paga la fianza para que Pablo y Silas sean liberados, enviándolos hacia Berea. En esta ciudad se suceden similares acontecimientos. Los judíos de Tesalónica bajan hasta Berea con las mismas intenciones, de modo que provocan las iras contra el Apóstol de los gentiles. Pablo, Silas, Timoteo con la ayuda de algunos miembros de la comunidad cristiana, son ayudados a salir de la ciudad: Pablo hacia Atenas, permaneciendo Silas y Timoteo en la ciudad.
    Personajes: En Tesalónica aparece Jasón, que debía ocupar alguna posición influyente en la comunidad cristiana de esta ciudad. Además reaparecen los funcionarios romanos, en este caso magistrados, en relación con la pretensión judía de acabar con la misión paulina.

    Thursday, April 17, 2014

    HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO 4-17-2014

    (Taken from Vatican VA )
    SANTA MISA CRISMAL 
     HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO 
    Basílica Vaticana Jueves Santo, 17 de abril de 2014 

    Ungidos con óleo de alegría 
     Queridos hermanos en el sacerdocio. 
    En el Hoy del Jueves Santo, en el que Cristo nos amó hasta el extremo (cf. Jn 13, 1), hacemos memoria del día feliz de la Institución del sacerdocio y del de nuestra propia ordenación sacerdotal.
    El Señor nos ha ungido en Cristo con óleo de alegría y esta unción nos invita a recibir y hacernos cargo de este gran regalo: la alegría, el gozo sacerdotal. 
    La alegría del sacerdote es un bien precioso no sólo para él sino también para todo el pueblo fiel de Dios: ese pueblo fiel del cual es llamado el sacerdote para ser ungido y al que es enviado para ungir.
    Ungidos con óleo de alegría para ungir con óleo de alegría.
    La alegría sacerdotal tiene su fuente en el Amor del Padre, y el Señor desea que la alegría de este Amor “esté en nosotros” y “sea plena” (Jn 15,11).
    Me gusta pensar la alegría contemplando a Nuestra Señora: María, la “madre del Evangelio viviente, es manantial de alegría para los pequeños” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 288), y creo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy pequeña: la inconmensurable grandeza del don que nos es dado para el ministerio nos relega entre los más pequeños de los hombres.
    El sacerdote es el más pobre de los hombres si Jesús no lo enriquece con su pobreza, el más inútil siervo si Jesús no lo llama amigo, el más necio de los hombres si Jesús no lo instruye pacientemente como a Pedro, el más indefenso de los cristianos si el Buen Pastor no lo fortalece en medio del rebaño.
    Nadie más pequeño que un sacerdote dejado a sus propias fuerzas; por eso nuestra oración protectora contra toda insidia del Maligno es la oración de nuestra Madre: soy sacerdote porque Él miró con bondad mi pequeñez (cf. Lc 1,48).
    Y desde esa pequeñez asumimos nuestra alegría. ¡Alegría en nuestra pequeñez! Encuentro tres rasgos significativos en nuestra alegría sacerdotal: es una alegría que nos unge (no que nos unta y nos vuelve untuosos, suntuosos y presuntuosos), es una alegría incorruptible y es una alegría misionera que irradia y atrae a todos, comenzando al revés: por los más lejanos.
    Una alegría que nos unge. 
    Es decir: penetró en lo íntimo de nuestro corazón, lo configuró y lo fortaleció sacramentalmente. 
    Los signos de la liturgia de la ordenación nos hablan del deseo maternal que tiene la Iglesia de transmitir y comunicar todo lo que el Señor nos dio: la imposición de manos, la unción con el santo Crisma, el revestimiento con los ornamentos sagrados, la participación inmediata en la primera Consagración… La gracia nos colma y se derrama íntegra, abundante y plena en cada sacerdote. 
    Ungidos hasta los huesos… y nuestra alegría, que brota desde dentro, es el eco de esa unción.
    Una alegría incorruptible. 
    La integridad del Don, a la que nadie puede quitar ni agregar nada, es fuente incesante de alegría: una alegría incorruptible, que el Señor prometió, que nadie nos la podrá quitar (cf. Jn 16,22). 
    Puede estar adormecida o taponada por el pecado o por las preocupaciones de la vida pero, en el fondo, permanece intacta como el rescoldo de un tronco encendido bajo las cenizas, y siempre puede ser renovada. 
    La recomendación de Pablo a Timoteo sigue siendo actual: Te recuerdo que atices el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos (cf. 2 Tm 1,6). 
    Una alegría misionera. 
    Este tercer rasgo lo quiero compartir y recalcar especialmente: la alegría del sacerdote está en íntima relación con el santo pueblo fiel de Dios porque se trata de una alegría eminentemente misionera. 
    La unción es para ungir al santo pueblo fiel de Dios: para bautizar y confirmar, para curar y consagrar, para bendecir, para consolar y evangelizar. 
    Y como es una alegría que solo fluye cuando el pastor está en medio de su rebaño (también en el silencio de la oración, el pastor que adora al Padre está en medio de sus ovejitas) es una “alegría custodiada” por ese mismo rebaño. 
    Incluso en los momentos de tristeza, en los que todo parece ensombrecerse y el vértigo del aislamiento nos seduce, esos momentos apáticos y aburridos que a veces nos sobrevienen en la vida sacerdotal (y por los que también yo he pasado), aun en esos momentos el pueblo de Dios es capaz de custodiar la alegría, es capaz de protegerte, de abrazarte, de ayudarte a abrir el corazón y reencontrar una renovada alegría. “Alegría custodiada” por el rebaño y custodiada también por tres hermanas que la rodean, la cuidan, la defienden: la hermana pobreza, la hermana fidelidad y la hermana obediencia. La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la pobreza. El sacerdote es pobre en alegría meramente humana ¡ha renunciado a tanto! Y como es pobre, él, que da tantas cosas a los demás, la alegría tiene que pedírsela al Señor y al pueblo fiel de Dios
    No se la tiene que procurar a sí mismo. Sabemos que nuestro pueblo es generosísimo en agradecer a los sacerdotes los mínimos gestos de bendición y de manera especial los sacramentos. Muchos, al hablar de crisis de identidad sacerdotal, no caen en la cuenta de que la identidad supone pertenencia. No hay identidad –y por tanto alegría de ser– sin pertenencia activa y comprometida al pueblo fiel de Dios (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 268). El sacerdote que pretende encontrar la identidad sacerdotal buceando introspectivamente en su interior quizá no encuentre otra cosa que señales que dicen “salida”: sal de ti mismo, sal en busca de Dios en la adoración, sal y dale a tu pueblo lo que te fue encomendado, que tu pueblo se encargará de hacerte sentir y gustar quién eres, cómo te llamas, cuál es tu identidad y te alegrará con el ciento por uno que el Señor prometió a sus servidores. 
    Si no sales de ti mismo el óleo se vuelve rancio y la unción no puede ser fecunda. 
    Salir de sí mismo supone despojo de sí, entraña pobreza. La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la fidelidad. 
    No principalmente en el sentido de que seamos todos “inmaculados” (ojalá con la gracia lo seamos) ya que somos pecadores, pero sí en el sentido de renovada fidelidad a la única Esposa, a la Iglesia.  Aquí es clave la fecundidad. 
    Los hijos espirituales que el Señor le da a cada sacerdote, los que bautizó, las familias que bendijo y ayudó a caminar, los enfermos a los que sostiene, los jóvenes con los que comparte la catequesis y la formación, los pobres a los que socorre… son esa “Esposa” a la que le alegra tratar como predilecta y única amada y serle renovadamente fiel. Es la Iglesia viva, con nombre y apellido, que el sacerdote pastorea en su parroquia o en la misión que le fue encomendada, la que lo alegra cuando le es fiel, cuando hace todo lo que tiene que hacer y deja todo lo que tiene que dejar con tal de estar firme en medio de las ovejas que el Señor le encomendó: Apacienta mis ovejas (cf. Jn 21,16.17).
    La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la obediencia. Obediencia a la Iglesia en la Jerarquía que nos da, por decirlo así, no sólo el marco más externo de la obediencia: la parroquia a la que se me envía, las licencias ministeriales, la tarea particular… sino también la unión con Dios Padre, del que desciende toda paternidad. Pero también la obediencia a la Iglesia en el servicio: disponibilidad y prontitud para servir a todos, siempre y de la mejor manera, a imagen de “Nuestra Señora de la prontitud” (cf. Lc 1,39: meta spoudes), que acude a servir a su prima y está atenta a la cocina de Caná, donde falta el vino. La disponibilidad del sacerdote hace de la Iglesia casa de puertas abiertas, refugio de pecadores, hogar para los que viven en la calle, casa de bondad para los enfermos, campamento para los jóvenes, aula para la catequesis de los pequeños de primera comunión…. Donde el pueblo de Dios tiene un deseo o una necesidad, allí está el sacerdote que sabe oír (ob-audire) y siente un mandato amoroso de Cristo que lo envía a socorrer con misericordia esa necesidad o a alentar esos buenos deseos con caridad creativa. 
    El que es llamado sea consciente de que existe en este mundo una alegría genuina y plena: la de ser sacado del pueblo al que uno ama para ser enviado a él como dispensador de los dones y consuelos de Jesús, el único Buen Pastor que, compadecido entrañablemente de todos los pequeños y excluidos de esta tierra que andan agobiados y oprimidos como ovejas que no tienen pastor, quiso asociar a muchos a su ministerio para estar y obrar Él mismo, en la persona de sus sacerdotes, para bien de su pueblo. 
    En este Jueves sacerdotal le pido al Señor Jesús que haga descubrir a muchos jóvenes ese ardor del corazón que enciende la alegría apenas uno tiene la audacia feliz de responder con prontitud a su llamado. En este Jueves sacerdotal le pido al Señor Jesús que cuide el brillo alegre en los ojos de los recién ordenados, que salen a comerse el mundo, a desgastarse en medio del pueblo fiel de Dios, que gozan preparando la primera homilía, la primera misa, el primer bautismo, la primera confesión…
    Es la alegría de poder compartir –maravillados– por vez primera como ungidos, el tesoro del Evangelio y sentir que el pueblo fiel te vuelve a ungir de otra manera: con sus pedidos, poniéndote la cabeza para que los bendigas, tomándote las manos, acercándote a sus hijos, pidiendo por sus enfermos… Cuida Señor en tus jóvenes sacerdotes la alegría de salir, de hacerlo todo como nuevo, la alegría de quemar la vida por ti. 

    En este Jueves sacerdotal le pido al Señor Jesús que confirme la alegría sacerdotal de los que ya tienen varios años de ministerio. 
     Esa alegría que, sin abandonar los ojos, se sitúa en las espaldas de los que soportan el peso del ministerio, esos curas que ya le han tomado el pulso al trabajo, reagrupan sus fuerzas y se rearman: “cambian el aire”, como dicen los deportistas. 
    Cuida Señor la profundidad y sabia madurez de la alegría de los curas adultos. 
    Que sepan rezar como Nehemías: “la alegría del Señor es mi fortaleza” (cf. Ne 8,10). Por fin, en este Jueves sacerdotal, pido al Señor Jesús que resplandezca la alegría de los sacerdotes ancianos, sanos o enfermos. 
    Es la alegría de la Cruz, que mana de la conciencia de tener un tesoro incorruptible en una vasija de barro que se va deshaciendo. 
    Que sepan estar bien en cualquier lado, sintiendo en la fugacidad del tiempo el gusto de lo eterno (Guardini).
    Que sientan, Señor, la alegría de pasar la antorcha, la alegría de ver crecer a los hijos de los hijos y de saludar, sonriendo y mansamente, las promesas, en esa esperanza que no defrauda.

    Thursday, April 10, 2014

    Los diez secretos que garantizan el éxito y la paz interior.

    Primero secreto: mantener la mente abierta a todo y adjunta a la nada 
    Eso significa que:
    Creer que todo es posible si uno tiene suficiente voluntad \
    • Abandonar completamente lo que se adjunta (lugar, objeto, persona) 
    • Aceptar lo que el universo nos ofrece sin juzgar
     Segundo secreto: no morir sin haber jugado su propia música interior 
    Eso significa que: Escuche a su corazón 
    • Asumir riesgos por su pasióna 
     • Saber que el fracaso es una ilusión y que no debemos tener miedo 
    Tercer secreto: no se puede dar lo que no tienen
    Eso significa que:
    Cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos 
    • Ámate a ti mismo y el respeto
    • La búsqueda de su objetivo 
    Cuarto secreto: tomar el silencio Eso significa que: 
    Descubre el valor del silencio 
    • Incorporar más silencio en su vida 
    • Hacer un contacto consciente con Dios 
    Quinto secreto: renunciar a su historia personal 
    Eso significa que: No te aferres al pasado
     • Vivir en el momento y aceptar la realidad tal como es
    Sexto secreto: es imposible resolver un problema 
    con la misma mente que lo creó 
    Eso significa que: Aceptar el mundo tal como es
     • Sabiendo que existe una relación entre cada individuo,
     todos somos miembros de la familia humana 
    Séptimo secreto: no hay resentimiento justificado 
    Eso significa que: Acepte las opiniones de otras personas, aunque es diferente a la nuestra 
    • Perdonamos a los que pensamos que nos han herido 
    Octavo secreto: Disfrute de la persona que desea ser 
    Eso significa hacer espacio para la inspiración en
     todas partes. 
    Noveno tesoro secreto lo divino en ti 
    Esto significa que usted es Dios creador de tu vida
     y el mundo en que vive. 
     Décimo secreto: La sabiduría es evitar todos los pensamientos debilitantes 
    Esto significa que su espíritu se nutre con pensamientos de paz, amor, aceptación y buena voluntad. Fuente: Los 10 Secretos del Éxito y la Paz Interior - Dr. Wayne W. Dyer

    Friday, April 4, 2014

    Los Viajes de Pablo: Cae Preso

    PABLO: PRESO
    Durante la cautividad (Hechos 21, 27-28. 31)
    Cuando los judíos acusaron en falso a Pablo de haber introducido a los gentiles en el templo, el populacho maltrató a Pablo, y, cubierto de cadenas, el tribuno Lisias lo echó a la cárcel de la fortaleza Antonia. Cuando éste supo que los judíos habían conspirado para matar al prisionero, lo envió bajo fuerte escolta a Cesárea, que era la residencia del procurador Félix.
    Pablo no tuvo dificultad para poner en claro las contradicciones de los que lo acusaban pero, al negarse a comprar su libertad, Félix lo mantuvo encadenado durante dos años e incluso lo arrojó a la cárcel para dar gusto a los judíos en espera de la llegada de su sucesor el procurador Festo. El nuevo gobernador quiso enviar al prisionero a Jerusalén para que fuese juzgado en presencia de sus acusadores, pero Pablo, que conocía perfectamente las argucias de sus enemigos, apeló al César.
    En consecuencia, esta causa podía sólo ser despachada en Roma. Este periodo de cautividad se caracteriza por cinco discursos del Apóstol: El primero fue pronunciado en hebreo en las escaleras de la fortaleza Antonia ante una multitud amenazante; Pablo relató su vocación y su conversión al apostolado, pero fue interrumpido por los gritos hostiles de la gente (Hechos, xxii, 1-22). En el segundo, al día siguiente ante el Sanedrín reunido bajo la presidencia de Lisias, el apóstol enredó hábilmente a los fariseos contra los saduceos con lo que no se pudo llevar adelante ninguna acusación.
    El tercero fue la respuesta al acusador Tértulo en presencia del gobernador Félix; en ella hizo ver que los hechos habían sido manipulados probando, así, su inocencia. (Hechos xxiv, 10-21). El cuarto discurso es una simple explicación resumida de la fe cristiana ante el gobernador Félix y su mujer Drusila (Hechos, xxiv, 24-25). El quinto, pronunciado ante el gobernador Festo, el rey Agripa y su mujer Berenice, repite de nuevo la historia de la conversión y quedó sin terminar debido a las interrupciones sarcásticas del gobernador y la actitud molesta del rey (Hechos, xxvi).
    El viaje del prisionero Pablo de Cesárea a Roma fue descrito por San Lucas con una viveza de colores y una precisión que no dejan nada que desear. Pueden verse los comentarios de Smith, "Voyage and Shipwreck of St. Paul" (1866); Ramsay, "St. Paul the Traveller and Roman Citizen" (London, 1908). El centurión Julio había enviado a Pablo y a otros prisioneros en un navío mercante en el que Lucas y Aristarco pudieron sacar pasaje. Dado que la estación se encontraba avanzada, el viaje fue lento y difícil. Costearon Siria, Cilicia y Panfilia.
    En Mira de Licia los prisioneros fueron transferidos a un bajel dirigido a Italia, pero unos vientos contrarios persistentes los empujaron hacia un puerto de Chipre llamado Buenpuerto, alcanzado incluso con mucha dificultad y Pablo aconsejó invernar allí, pero su opinión fue rechazada y el barco derivó sin rumbo fijo durante catorce días terminando en las costas de Malta. Durante los tres meses siguientes, la navegación fue considerada demasiado peligrosa, con lo que no se movieron del lugar, mas con los primeros días de la primavera, se apresuraron a reanudar el viaje. Pablo debió llegar a Roma algún día de marzo. "Quedó dos años completos en una vivienda alquilada . . . predicando el Reino de Dios y la fe en Jesucristo con toda confianza, sin prohibición" (Hechos, xxviii, 30-31). Y, con estas palabras, concluyen los Hechos de los Apóstoles.
    No hay duda de que San Pablo terminó su juicio absuelto; ya que (1) el informe del gobernador Festo, así como el del centurión, fueron favorables; y que (2) los judíos parecen haber abandonado la acusación puesto que sus correligionarios no parecen haber estado informados (Hechos, xxviii, 21); y que (3) el rumbo tomado por el procedimiento judicial le dejó algunos periodos de libertad, de los que habló como cosa cierta (Fil., i, 25; ii, 24; Philem., 22); y que (4) las cartas pastorales (en el supuesto que sean auténticas) implican un periodo de actividad de Pablo subsiguiente a su cautividad.
    Y se llega a la misma conclusión en la hipótesis según la cual no son auténticas, dado que todas ellas coinciden en que el autor conocía bien la vida del apóstol. Unánimemente se acepta que las “epístolas de la cautividad” se enviaron desde Roma. Algunos autores han intentado probar que San Pablo las escribió durante su detención en Cesárea, pero pocos autores los han seguido. La epístola a los colosenses, a los efesios y a Filemón se enviaron juntas y utilizando el mismo mensajero: Tíchico. Es controvertido si la epístola a los filipenses fue anterior o posterior a estas últimas y la cuestión no ha sido nunca resuelta con argumentos incontrovertibles (ver Epistolas a FILIPENSES, EFESIOS, COLOSENSES, FILEMON.

    Tienda del Siglo 21
    Visite nuestra tienda cibernética en la comodidad de tu hogar , ahora tenemos fotos de Benedicto XVI   y el Beato Juan Pablo II, Biblias, Rosarios, aceites, etc.


  • La Tienda


  • Father Tomas Del Valle-Reyes
    Descubriendo El Siglo 21
    330 West 38 Street
    Suite 503
    New York, NY 10018
    Radiosigloxxi@aol.com