Paypal

Ayúdanos con una Biblia o un rosario, haz una donación.

Tuesday, April 3, 2914

Los Viajes de Pablo: II Viaje

CICLO DE GRECIA
Comienza este viaje con una discusión entre Pablo y Bernabé sobre la conveniencia de la compañía de Juan Marcos (parecen referirse al mismo Juan que les había acompañado a partir de Salamina, abandonando su compañía en Perge) Este hecho, a la postre, provocará la separación de los dos Apóstoles, siendo Pablo acompañado en su nuevo periplo por Silas y Bernabé por el citado Marcos.
Este segundo viaje misional estará dedicado al fortalecimiento y estructuración de aquellas comunidades que ya habían sido fundadas por Pablo en el anterior viaje.

Asia Menor : Timoteo (15,40-16,10)
Recorrido: parten de Antioquía, recorriendo la península de Anatolia, visitando aquellas comunidades que ya habían fundado con anterioridad. En primer lugar atraviesan Derbe y después encaminan sus pasos hacia Listra. Más tarde siguen recorrido por la región de Galicia del Sur, atravesando Misia y bajando hasta Tróade; finalmente, inquiridos por el Espíritu se dirigen hacia la región de Macedonia.

Sucesos: en Listra tiene lugar la elección de un cristiano piadoso llamado Timoteo como acompañante de las siguientes etapas de este segundo viaje. Esta elección viene enmarcada en los curiosos episodios de la circuncisión de Timoteo; suceso de difícil interpretación teológica, debido a las posiciones que Pablo mantenía con respecto a la ley y las costumbres judías (aunque las cartas paulinas pueden introducir algún criterio de conveniencia con respecto a esta cuestión de la circuncisión en la actuación paulina).
El segundo hecho resaltable en este relato es la insistencia de Lucas en aclarar al lector , de una manera expresa, la unidad de toda la Iglesia . Esta se encuentra representada en “conforme iban pasando por las ciudades, les iban entregando…….las decisiones tomadas por los Apóstoles y presbíteros en Jerusalén. En tercer lugar nos encontramos con la intervención del Espíritu, que dirige sus pasos lejos de Asía con dirección a las ciudades de Macedonia.

Personajes: Timoteo, que es circuncidado y acompañará a Pablo en Este ciclo viajero, siendo uno de los discípulos más fieles Del Apóstol de los gentiles. También existe una referencia a los judíos, numerosos por aquellos lares, que hicieron conveniente la circuncisión de Timoteo.

Filipos (16,11-40)
Recorrido: desde el puerto de Tróade se dirigen en barco a la isla de Samotracia y, desde ésta, al puerto de Neápolis en la costa macedonia; desde allí parten hacia Filipos, donde tendrán lugar los hechos más importantes de estos versículos del segundo viaje paulino.
Sucesos: esta predicación contiene los elementos típicos del esquema estándar de la predicación paulina. En primer lugar hemos de resaltar que las primeras personas en escuchar el mensaje salvífico de Pablo son las mujeres de la ciudad. En segundo lugar nos encontramos con un relato de exorcismos, efectuado en la persona de una esclava que estaba poseída por un espíritu adivino. Los dueños de la esclava denuncian a Pablo por razones obvias ante las autoridades romanas. Ante estas acusaciones los habitantes de Filipos se amotinan contra nuestros mensajeros del anuncio, y éstos son azotados inmediatamente por las autoridades romanas, quizás con el fin de calmar a la turba.
Después de ser encarcelados nos encontramos con una historia interesante de liberación: el Espíritu, de nuevo, interviene a favor de la expansión de la Palabra aunque las dificultades sean enormes. Siguiendo la interpretación teológica lucana, a través de un hecho natural, que es interpretado como una intervención providencial del Espíritu, Pablo y Silas son liberados de su cautiverio. Como no podía ser menos, el autor de hechos introduce como epílogo de este relato de liberación la conversión del carcelero y toda su familia. El final de este relato de liberación insiste en la condición de ciudadano romano del Apóstol y la convicción de las autoridades romanas de la ciudad de haber violada las garantías procesales que prescribía el ius gentis en el caso de Pablo. Pablo sabedor de esta circunstancia fuerza una disculpa pública de éstas , de modo que los pretores les ruegan que salgan de la ciudad.
Personajes: en primer lugar aparece una comerciante de púrpura, Lidia, que es la primera en acoger la Palabra que anuncia Pablo.
En segundo lugar nos encontramos con la esclava poseída de un espíritu adivino que, exorcizada por Pablo fue liberada del mencionado espíritu. Las consecuencias que esto trajo a nuestros misioneros por parte de los amos de la esclava su actuación, produjo su encarcelamiento. En todo este procedimiento pseudojudicial aparecen distintos funcionarios romanos: los pretores, lictores, el carcelero. En cuanto al carcelero, éste ocupa un lugar destacable en le relato de liberación, ya que es protagonista de un pequeño episodio de conversión junto a su familia. Los pretores son destacados en cuando al final de episodio, ya que deben rendir a Pablo excusas por su condición de ciudadano romano, al no haber éstos respetados los derechos del mismo en el proceso abierto contra él .

Tesalónica y Berea (17,1-15)
Recorrido: pasando por Anfípolis y Apolonia llegan hasta Tesalónica, predicando en esta ciudad. Después de ésta se dirigen hacia Berea, en donde ocurrirán hechos similares.
Sucesos: nos encontramos, otra vez, con el primitivo esquema de predicación cristiana. Pablo se dirige a los judíos en la sinagoga, éstos rechazan el anuncio, anuncio que tiene una mejor acogida entre los gentiles. Los judíos enfadados por el éxito del anuncio a los gentiles provocan la persecución de Pablo y Silas, pero el anuncio no puede ser paralizado, ya que está bajo la protección divina. Debemos destacar en esta persecución de los judíos en Tesalónica, la introducción de una táctica que se convertirá en general en esta persecución contra la expansión del anuncio: convertir las acusaciones religiosas en acusaciones políticas. Jasón, finalmente paga la fianza para que Pablo y Silas sean liberados, enviándolos hacia Berea. En esta ciudad se suceden similares acontecimientos. Los judíos de Tesalónica bajan hasta Berea con las mismas intenciones, de modo que provocan las iras contra el Apóstol de los gentiles. Pablo, Silas, Timoteo con la ayuda de algunos miembros de la comunidad cristiana, son ayudados a salir de la ciudad: Pablo hacia Atenas, permaneciendo Silas y Timoteo en la ciudad.
Personajes: En Tesalónica aparece Jasón, que debía ocupar alguna posición influyente en la comunidad cristiana de esta ciudad. Además reaparecen los funcionarios romanos, en este caso magistrados, en relación con la pretensión judía de acabar con la misión paulina.

Thursday, April 17, 2014

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO 4-17-2014

(Taken from Vatican VA )
SANTA MISA CRISMAL 
 HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO 
Basílica Vaticana Jueves Santo, 17 de abril de 2014 

Ungidos con óleo de alegría 
 Queridos hermanos en el sacerdocio. 
En el Hoy del Jueves Santo, en el que Cristo nos amó hasta el extremo (cf. Jn 13, 1), hacemos memoria del día feliz de la Institución del sacerdocio y del de nuestra propia ordenación sacerdotal.
El Señor nos ha ungido en Cristo con óleo de alegría y esta unción nos invita a recibir y hacernos cargo de este gran regalo: la alegría, el gozo sacerdotal. 
La alegría del sacerdote es un bien precioso no sólo para él sino también para todo el pueblo fiel de Dios: ese pueblo fiel del cual es llamado el sacerdote para ser ungido y al que es enviado para ungir.
Ungidos con óleo de alegría para ungir con óleo de alegría.
La alegría sacerdotal tiene su fuente en el Amor del Padre, y el Señor desea que la alegría de este Amor “esté en nosotros” y “sea plena” (Jn 15,11).
Me gusta pensar la alegría contemplando a Nuestra Señora: María, la “madre del Evangelio viviente, es manantial de alegría para los pequeños” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 288), y creo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy pequeña: la inconmensurable grandeza del don que nos es dado para el ministerio nos relega entre los más pequeños de los hombres.
El sacerdote es el más pobre de los hombres si Jesús no lo enriquece con su pobreza, el más inútil siervo si Jesús no lo llama amigo, el más necio de los hombres si Jesús no lo instruye pacientemente como a Pedro, el más indefenso de los cristianos si el Buen Pastor no lo fortalece en medio del rebaño.
Nadie más pequeño que un sacerdote dejado a sus propias fuerzas; por eso nuestra oración protectora contra toda insidia del Maligno es la oración de nuestra Madre: soy sacerdote porque Él miró con bondad mi pequeñez (cf. Lc 1,48).
Y desde esa pequeñez asumimos nuestra alegría. ¡Alegría en nuestra pequeñez! Encuentro tres rasgos significativos en nuestra alegría sacerdotal: es una alegría que nos unge (no que nos unta y nos vuelve untuosos, suntuosos y presuntuosos), es una alegría incorruptible y es una alegría misionera que irradia y atrae a todos, comenzando al revés: por los más lejanos.
Una alegría que nos unge. 
Es decir: penetró en lo íntimo de nuestro corazón, lo configuró y lo fortaleció sacramentalmente. 
Los signos de la liturgia de la ordenación nos hablan del deseo maternal que tiene la Iglesia de transmitir y comunicar todo lo que el Señor nos dio: la imposición de manos, la unción con el santo Crisma, el revestimiento con los ornamentos sagrados, la participación inmediata en la primera Consagración… La gracia nos colma y se derrama íntegra, abundante y plena en cada sacerdote. 
Ungidos hasta los huesos… y nuestra alegría, que brota desde dentro, es el eco de esa unción.
Una alegría incorruptible. 
La integridad del Don, a la que nadie puede quitar ni agregar nada, es fuente incesante de alegría: una alegría incorruptible, que el Señor prometió, que nadie nos la podrá quitar (cf. Jn 16,22). 
Puede estar adormecida o taponada por el pecado o por las preocupaciones de la vida pero, en el fondo, permanece intacta como el rescoldo de un tronco encendido bajo las cenizas, y siempre puede ser renovada. 
La recomendación de Pablo a Timoteo sigue siendo actual: Te recuerdo que atices el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos (cf. 2 Tm 1,6). 
Una alegría misionera. 
Este tercer rasgo lo quiero compartir y recalcar especialmente: la alegría del sacerdote está en íntima relación con el santo pueblo fiel de Dios porque se trata de una alegría eminentemente misionera. 
La unción es para ungir al santo pueblo fiel de Dios: para bautizar y confirmar, para curar y consagrar, para bendecir, para consolar y evangelizar. 
Y como es una alegría que solo fluye cuando el pastor está en medio de su rebaño (también en el silencio de la oración, el pastor que adora al Padre está en medio de sus ovejitas) es una “alegría custodiada” por ese mismo rebaño. 
Incluso en los momentos de tristeza, en los que todo parece ensombrecerse y el vértigo del aislamiento nos seduce, esos momentos apáticos y aburridos que a veces nos sobrevienen en la vida sacerdotal (y por los que también yo he pasado), aun en esos momentos el pueblo de Dios es capaz de custodiar la alegría, es capaz de protegerte, de abrazarte, de ayudarte a abrir el corazón y reencontrar una renovada alegría. “Alegría custodiada” por el rebaño y custodiada también por tres hermanas que la rodean, la cuidan, la defienden: la hermana pobreza, la hermana fidelidad y la hermana obediencia. La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la pobreza. El sacerdote es pobre en alegría meramente humana ¡ha renunciado a tanto! Y como es pobre, él, que da tantas cosas a los demás, la alegría tiene que pedírsela al Señor y al pueblo fiel de Dios
No se la tiene que procurar a sí mismo. Sabemos que nuestro pueblo es generosísimo en agradecer a los sacerdotes los mínimos gestos de bendición y de manera especial los sacramentos. Muchos, al hablar de crisis de identidad sacerdotal, no caen en la cuenta de que la identidad supone pertenencia. No hay identidad –y por tanto alegría de ser– sin pertenencia activa y comprometida al pueblo fiel de Dios (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 268). El sacerdote que pretende encontrar la identidad sacerdotal buceando introspectivamente en su interior quizá no encuentre otra cosa que señales que dicen “salida”: sal de ti mismo, sal en busca de Dios en la adoración, sal y dale a tu pueblo lo que te fue encomendado, que tu pueblo se encargará de hacerte sentir y gustar quién eres, cómo te llamas, cuál es tu identidad y te alegrará con el ciento por uno que el Señor prometió a sus servidores. 
Si no sales de ti mismo el óleo se vuelve rancio y la unción no puede ser fecunda. 
Salir de sí mismo supone despojo de sí, entraña pobreza. La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la fidelidad. 
No principalmente en el sentido de que seamos todos “inmaculados” (ojalá con la gracia lo seamos) ya que somos pecadores, pero sí en el sentido de renovada fidelidad a la única Esposa, a la Iglesia.  Aquí es clave la fecundidad. 
Los hijos espirituales que el Señor le da a cada sacerdote, los que bautizó, las familias que bendijo y ayudó a caminar, los enfermos a los que sostiene, los jóvenes con los que comparte la catequesis y la formación, los pobres a los que socorre… son esa “Esposa” a la que le alegra tratar como predilecta y única amada y serle renovadamente fiel. Es la Iglesia viva, con nombre y apellido, que el sacerdote pastorea en su parroquia o en la misión que le fue encomendada, la que lo alegra cuando le es fiel, cuando hace todo lo que tiene que hacer y deja todo lo que tiene que dejar con tal de estar firme en medio de las ovejas que el Señor le encomendó: Apacienta mis ovejas (cf. Jn 21,16.17).
La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la obediencia. Obediencia a la Iglesia en la Jerarquía que nos da, por decirlo así, no sólo el marco más externo de la obediencia: la parroquia a la que se me envía, las licencias ministeriales, la tarea particular… sino también la unión con Dios Padre, del que desciende toda paternidad. Pero también la obediencia a la Iglesia en el servicio: disponibilidad y prontitud para servir a todos, siempre y de la mejor manera, a imagen de “Nuestra Señora de la prontitud” (cf. Lc 1,39: meta spoudes), que acude a servir a su prima y está atenta a la cocina de Caná, donde falta el vino. La disponibilidad del sacerdote hace de la Iglesia casa de puertas abiertas, refugio de pecadores, hogar para los que viven en la calle, casa de bondad para los enfermos, campamento para los jóvenes, aula para la catequesis de los pequeños de primera comunión…. Donde el pueblo de Dios tiene un deseo o una necesidad, allí está el sacerdote que sabe oír (ob-audire) y siente un mandato amoroso de Cristo que lo envía a socorrer con misericordia esa necesidad o a alentar esos buenos deseos con caridad creativa. 
El que es llamado sea consciente de que existe en este mundo una alegría genuina y plena: la de ser sacado del pueblo al que uno ama para ser enviado a él como dispensador de los dones y consuelos de Jesús, el único Buen Pastor que, compadecido entrañablemente de todos los pequeños y excluidos de esta tierra que andan agobiados y oprimidos como ovejas que no tienen pastor, quiso asociar a muchos a su ministerio para estar y obrar Él mismo, en la persona de sus sacerdotes, para bien de su pueblo. 
En este Jueves sacerdotal le pido al Señor Jesús que haga descubrir a muchos jóvenes ese ardor del corazón que enciende la alegría apenas uno tiene la audacia feliz de responder con prontitud a su llamado. En este Jueves sacerdotal le pido al Señor Jesús que cuide el brillo alegre en los ojos de los recién ordenados, que salen a comerse el mundo, a desgastarse en medio del pueblo fiel de Dios, que gozan preparando la primera homilía, la primera misa, el primer bautismo, la primera confesión…
Es la alegría de poder compartir –maravillados– por vez primera como ungidos, el tesoro del Evangelio y sentir que el pueblo fiel te vuelve a ungir de otra manera: con sus pedidos, poniéndote la cabeza para que los bendigas, tomándote las manos, acercándote a sus hijos, pidiendo por sus enfermos… Cuida Señor en tus jóvenes sacerdotes la alegría de salir, de hacerlo todo como nuevo, la alegría de quemar la vida por ti. 

En este Jueves sacerdotal le pido al Señor Jesús que confirme la alegría sacerdotal de los que ya tienen varios años de ministerio. 
 Esa alegría que, sin abandonar los ojos, se sitúa en las espaldas de los que soportan el peso del ministerio, esos curas que ya le han tomado el pulso al trabajo, reagrupan sus fuerzas y se rearman: “cambian el aire”, como dicen los deportistas. 
Cuida Señor la profundidad y sabia madurez de la alegría de los curas adultos. 
Que sepan rezar como Nehemías: “la alegría del Señor es mi fortaleza” (cf. Ne 8,10). Por fin, en este Jueves sacerdotal, pido al Señor Jesús que resplandezca la alegría de los sacerdotes ancianos, sanos o enfermos. 
Es la alegría de la Cruz, que mana de la conciencia de tener un tesoro incorruptible en una vasija de barro que se va deshaciendo. 
Que sepan estar bien en cualquier lado, sintiendo en la fugacidad del tiempo el gusto de lo eterno (Guardini).
Que sientan, Señor, la alegría de pasar la antorcha, la alegría de ver crecer a los hijos de los hijos y de saludar, sonriendo y mansamente, las promesas, en esa esperanza que no defrauda.

Friday, April 11, 2014

Viernes 02 de Mayo, 2014
Misa De Sanación a las 7:00 PM

Misa De Sanación y Reconciliación


Te invito a Nuestra misa de Sanación el Viernes, 02 de Mayo, 2014, a partir de las 7:00 PM. 
Rezarmos juntos por nuestros hermanos "Privados de Libertad" sus familias y por nosotros.

St. Columba Church , 343 West 25th Street, New York, NY 10001, entre 8va  y 9na Avenidas. 
Si no puedes asistir, envia tus peticiones por email y se rezará por tus intenciones enNuestra Santa Misa.

Email: Radiosigloxxi@aol.com  llama por Teléfono 212-244-4778 o por mensaje de Texto 917-499-9715

P. Tomás del Valle-Reyes

Thursday, April 10, 2014

Los diez secretos que garantizan el éxito y la paz interior.

Primero secreto: mantener la mente abierta a todo y adjunta a la nada 
Eso significa que:
Creer que todo es posible si uno tiene suficiente voluntad \
• Abandonar completamente lo que se adjunta (lugar, objeto, persona) 
• Aceptar lo que el universo nos ofrece sin juzgar
 Segundo secreto: no morir sin haber jugado su propia música interior 
Eso significa que: Escuche a su corazón 
• Asumir riesgos por su pasióna 
 • Saber que el fracaso es una ilusión y que no debemos tener miedo 
Tercer secreto: no se puede dar lo que no tienen
Eso significa que:
Cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos 
• Ámate a ti mismo y el respeto
• La búsqueda de su objetivo 
Cuarto secreto: tomar el silencio Eso significa que: 
Descubre el valor del silencio 
• Incorporar más silencio en su vida 
• Hacer un contacto consciente con Dios 
Quinto secreto: renunciar a su historia personal 
Eso significa que: No te aferres al pasado
 • Vivir en el momento y aceptar la realidad tal como es
Sexto secreto: es imposible resolver un problema 
con la misma mente que lo creó 
Eso significa que: Aceptar el mundo tal como es
 • Sabiendo que existe una relación entre cada individuo,
 todos somos miembros de la familia humana 
Séptimo secreto: no hay resentimiento justificado 
Eso significa que: Acepte las opiniones de otras personas, aunque es diferente a la nuestra 
• Perdonamos a los que pensamos que nos han herido 
Octavo secreto: Disfrute de la persona que desea ser 
Eso significa hacer espacio para la inspiración en
 todas partes. 
Noveno tesoro secreto lo divino en ti 
Esto significa que usted es Dios creador de tu vida
 y el mundo en que vive. 
 Décimo secreto: La sabiduría es evitar todos los pensamientos debilitantes 
Esto significa que su espíritu se nutre con pensamientos de paz, amor, aceptación y buena voluntad. Fuente: Los 10 Secretos del Éxito y la Paz Interior - Dr. Wayne W. Dyer

Friday, April 4, 2014

Los Viajes de Pablo: Cae Preso

PABLO: PRESO
Durante la cautividad (Hechos 21, 27-28. 31)
Cuando los judíos acusaron en falso a Pablo de haber introducido a los gentiles en el templo, el populacho maltrató a Pablo, y, cubierto de cadenas, el tribuno Lisias lo echó a la cárcel de la fortaleza Antonia. Cuando éste supo que los judíos habían conspirado para matar al prisionero, lo envió bajo fuerte escolta a Cesárea, que era la residencia del procurador Félix.
Pablo no tuvo dificultad para poner en claro las contradicciones de los que lo acusaban pero, al negarse a comprar su libertad, Félix lo mantuvo encadenado durante dos años e incluso lo arrojó a la cárcel para dar gusto a los judíos en espera de la llegada de su sucesor el procurador Festo. El nuevo gobernador quiso enviar al prisionero a Jerusalén para que fuese juzgado en presencia de sus acusadores, pero Pablo, que conocía perfectamente las argucias de sus enemigos, apeló al César.
En consecuencia, esta causa podía sólo ser despachada en Roma. Este periodo de cautividad se caracteriza por cinco discursos del Apóstol: El primero fue pronunciado en hebreo en las escaleras de la fortaleza Antonia ante una multitud amenazante; Pablo relató su vocación y su conversión al apostolado, pero fue interrumpido por los gritos hostiles de la gente (Hechos, xxii, 1-22). En el segundo, al día siguiente ante el Sanedrín reunido bajo la presidencia de Lisias, el apóstol enredó hábilmente a los fariseos contra los saduceos con lo que no se pudo llevar adelante ninguna acusación.
El tercero fue la respuesta al acusador Tértulo en presencia del gobernador Félix; en ella hizo ver que los hechos habían sido manipulados probando, así, su inocencia. (Hechos xxiv, 10-21). El cuarto discurso es una simple explicación resumida de la fe cristiana ante el gobernador Félix y su mujer Drusila (Hechos, xxiv, 24-25). El quinto, pronunciado ante el gobernador Festo, el rey Agripa y su mujer Berenice, repite de nuevo la historia de la conversión y quedó sin terminar debido a las interrupciones sarcásticas del gobernador y la actitud molesta del rey (Hechos, xxvi).
El viaje del prisionero Pablo de Cesárea a Roma fue descrito por San Lucas con una viveza de colores y una precisión que no dejan nada que desear. Pueden verse los comentarios de Smith, "Voyage and Shipwreck of St. Paul" (1866); Ramsay, "St. Paul the Traveller and Roman Citizen" (London, 1908). El centurión Julio había enviado a Pablo y a otros prisioneros en un navío mercante en el que Lucas y Aristarco pudieron sacar pasaje. Dado que la estación se encontraba avanzada, el viaje fue lento y difícil. Costearon Siria, Cilicia y Panfilia.
En Mira de Licia los prisioneros fueron transferidos a un bajel dirigido a Italia, pero unos vientos contrarios persistentes los empujaron hacia un puerto de Chipre llamado Buenpuerto, alcanzado incluso con mucha dificultad y Pablo aconsejó invernar allí, pero su opinión fue rechazada y el barco derivó sin rumbo fijo durante catorce días terminando en las costas de Malta. Durante los tres meses siguientes, la navegación fue considerada demasiado peligrosa, con lo que no se movieron del lugar, mas con los primeros días de la primavera, se apresuraron a reanudar el viaje. Pablo debió llegar a Roma algún día de marzo. "Quedó dos años completos en una vivienda alquilada . . . predicando el Reino de Dios y la fe en Jesucristo con toda confianza, sin prohibición" (Hechos, xxviii, 30-31). Y, con estas palabras, concluyen los Hechos de los Apóstoles.
No hay duda de que San Pablo terminó su juicio absuelto; ya que (1) el informe del gobernador Festo, así como el del centurión, fueron favorables; y que (2) los judíos parecen haber abandonado la acusación puesto que sus correligionarios no parecen haber estado informados (Hechos, xxviii, 21); y que (3) el rumbo tomado por el procedimiento judicial le dejó algunos periodos de libertad, de los que habló como cosa cierta (Fil., i, 25; ii, 24; Philem., 22); y que (4) las cartas pastorales (en el supuesto que sean auténticas) implican un periodo de actividad de Pablo subsiguiente a su cautividad.
Y se llega a la misma conclusión en la hipótesis según la cual no son auténticas, dado que todas ellas coinciden en que el autor conocía bien la vida del apóstol. Unánimemente se acepta que las “epístolas de la cautividad” se enviaron desde Roma. Algunos autores han intentado probar que San Pablo las escribió durante su detención en Cesárea, pero pocos autores los han seguido. La epístola a los colosenses, a los efesios y a Filemón se enviaron juntas y utilizando el mismo mensajero: Tíchico. Es controvertido si la epístola a los filipenses fue anterior o posterior a estas últimas y la cuestión no ha sido nunca resuelta con argumentos incontrovertibles (ver Epistolas a FILIPENSES, EFESIOS, COLOSENSES, FILEMON.

Tienda del Siglo 21
Visite nuestra tienda cibernética en la comodidad de tu hogar , ahora tenemos fotos de Benedicto XVI   y el Beato Juan Pablo II, Biblias, Rosarios, aceites, etc.


  • La Tienda


  • Father Tomas Del Valle-Reyes
    Descubriendo El Siglo 21
    330 West 38 Street
    Suite 503
    New York, NY 10018
    Radiosigloxxi@aol.com

    Monday, March 31, 2014

    ENTRE REJAS-Con el Padre Tomas

    Rara es la persona que no se conmueve cuando oye hablar de cárceles, prisiones, detenciones,
    penitenciarias, calabozos.
    Nos viene a la mente lugares tristes, a veces sucios, oscuros, y peligrosos. Tanto el cine como abundantes novelas nos han presentado unas visiones totalmente distorsionadas de las prisiones.
    Son lugares donde residen seres humanos que, viviendo circunstancias límite en sus vidas faltaron a sus deberes ciudadanos haciendo daño a otros.
    Y nuestra sociedad, esa sociedad muchas veces cínica e injusta, separa del vivir habitual a esos seres humanos.
    Los llamamos presos y los consideramos casi siempre que son mala gente. Puede que en tanta prisión haya alguna mala gente.
    Pero dígame una cosa, José, el hijo de Jacob, quien estuvo en prisión por negarse a los Caprichos de una mujer ¿era mala gente?
    Sansón, el héroe bíblico terror de los filisteos, ¿era mala gente porque estuvo en la cárcel?
    Pedro, el amigo de Jesús, quien traiciona a su maestro,
    fue encarcelado en Jerusalén y por eso ¿era mala gente?
    O el mismo Saulo de Tarso, el fariseo fanático, quien cambiara de nombre y lo conocemos ahora como San Pablo, ¿era también mala gente? Y por último Juan El Bautista, podríamos decir que fue preso político, ¿también era malo? Todos ellos estuvieron algún momento encarcelados.
    Podríamos citar infinidad de nombres de seres humanos quienes por una razón u otra pasaron por una celda en algún momento de su vida.
    ¿Por qué les cuento estas historias? Pues muy sencillo, porque en Descubriendo el Siglo XXI hemos llegado a la conclusión que no es suficiente hablar de los presos, rezar por ellos, tener un saludito de vez en cuando en nuestros programas.
    Necesitan sentirnos, necesitan nuestra cercanía. En base a eso he decidido irme a la cárcel a acompañar a nuestros hermanos "Privados de Libertad". Después de largos trámites he logrado la autorización del Estado de New York para visitar como capellán voluntario nuestros hermanos “Privados de Libertad” y que viven en el sistema carcelario de la ciudad. No sé qué cárcel me asignarán. Espero saberlo pronto.
    Ah, pero eso sí, no voy solo. Iré, si Dios .
    quiere, con todos ustedes. Voy a ser su presencia entre nuestros hermanos. Vamos a ponerlo de esta otra manera: Descubriendo el Siglo XXI abre un nuevo frente en su trabajo con la comunidad, la presencia física en los correccionales. Para ello manda al Padre Tomás a la cárcel de Volunatario todos los JUEVES para acompañar a los hermanos “Privados de Libertad”. No hacemos nada extraordinario. Tratamos de poner en práctica las obras de misericordia y de vivir el evangelio: Estuve en la cárcel y vinieron a verme. ¿Cuento con ustedes? ¿Con sus oraciones? También pueden ayudarme con su apoyo económico para conseguir biblias, rosarios, libritos de oración, etc.
    Con su cariño.
    Descubriendo El Siglo XXI
    Padre Tomás Del Valle-Reyes
    330 West 38 Street Suite 503
    New York, NY 10018
    Tel-212-244-4778

    Thursday, March 27, 2014

    ORACIÓN DEL ENFERMO

     Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo,
    Tú que en todos estás presente y lo llenas todo con el consuelo de tu Espíritu Santo, ven a fortalecernos en nuestras angustias y preocupaciones
    Tú, que por tu Hijo Jesucristo saliste al encuentro de los enfermos, tocaste las llagas de los leprosos, consolaste a los afligidos, defendiste a los pobres y resucitaste a los muertos: ven a dar sentido a nuestros males, ven a sanar nuestros corazones, ven a darnos vida abundante y alivio a nuestros sufrimientos.
    Que animados por la Fe, llenos de amor y de esperanza, completemos en nuestros cuerpos lo que falta a la pasión de Cristo, por el bien de la Iglesia y de toda la humanidad. Amén.

    Tienda del Siglo 21
    Visite nuestra tienda cibernética en la comodidad de tu hogar , ahora tenemos fotos de Benedicto XVI   y el Beato Juan Pablo II, Biblias, Rosarios, aceites, etc.



  • La Tienda


  • Father Tomas Del Valle-Reyes
    Descubriendo El Siglo 21
    330 West 38 Street
    Suite 503
    New York, NY 10018
    Radiosigloxxi@aol.com