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Monday, August 22, 2016

Entrevista con Dios

Un periodista le hizo una entrevista a Dios.
Al entrar en la habitación le pregunto:
¿qué es lo que más le sorprende de la humanidad? 
A lo que Dios respondió: 
"Que se aburren de ser niños y quieren crecer rápido, para después desear ser niños otra vez. 
Que desperdician la salud para hacer dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud. 
 Que ansían el futuro y olvidan el presente y así no viven ni el presente ni el futuro. 
Que viven como si nunca fuesen a morir y mueren como si nunca hubieran vivido....... 
Quedé en silencio un rato y le dije: 
Padre, cuáles son las lecciones de la vida que quieres que tus hijos aprendamos? 
Y con una sonrisa respondió: ... que aprendan que no pueden hacer que nadie los ame sino dejarse amar, 
que lo más valioso en la vida no es lo que tenemos sino a quien tenemos, 
que una persona rica no es quien tiene más sino quien necesita menos y que el dinero puede comprar todo menos la felicidad, QUE EL FISICO ATRAE PERO LA PERSONALIDAD ENAMORA.
Que quien NO VALORA lo que tiene, algún día se lamentará por haberlo perdido y quien hace mal algún día recibirá su merecido.
Si quieres ser feliz haz feliz a alguien,
si quieres recibir, da un poco de ti,
rodéate de buenas personas y se una de ellas!
Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.: Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida.
Aun con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa, "estoy bien".
Que difícil es el ser humano, nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere!!!!!!!
Los tres últimos. 
El más valioso tesoro que tenemos es el tiempo.
Al morir nada material te llevas, "EL TIEMPO" es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado.
Podemos producir más dinero, pero no más tiempo... Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida.
EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es tu tiempo y SIEMPRE se le regala a la familia o a un buen amigo.
Que Dios te colme de bendiciones.
Tómate el tiempo para enviar este mensaje cuando menos a alguien de tu familia o a un buen amigo. CLARO... CUANDO TENGAS TIEMPO!!!!


Descubriendo el Siglo 21
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Saturday, August 20, 2016

Misa de Sanación 2 de Septiembre, 2016

Te invito a Nuestra misa de Sanación el Viernes, 02 de Septiembre 2016 
a partir de las 7:00 PM. 
Rezaremos juntos por nuestros hermanos "Privados de Libertad" sus familias y por nosotros. St. Columba Church ,
343 West 25th Street, New York, NY 10001, entre 8va y 9na Avenidas. Si no puedes asistir, envía tus peticiones por email a
radiosigloxxi@aol.com o llama a nuestra oficina 212-244-4778 y se rezará por tus intenciones. 
P. Tomás del Valle-Reyes 
 Decimos mucho ¡Amén! pero… ¿Sabes qué significa? 
La palabra “Amén” la encontramos por primera vez en el primer libro de las Crónicas: Alaben al Señor porque es bueno. 
Porque es eterna su misericordia. 
Digan: Sálvanos, Señor, Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, a fin de celebrar tu nombre santo y tener nuestra gloria en alabarte. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde siempre hasta siempre: Que todo el pueblo diga: Amén. Aleluya. 
Todo el pueblo contestó «Amén» y alabó a Yavé. (1Cron 16, 34-36) Me entró la curiosidad hace poco de contar las veces que usamos la palabra “Amén” ya sea en nuestro lenguaje con Dios o en nuestras oraciones que acaban siempre con esa antigua palabra. 
Me di cuenta que son muchas las veces que la utilizamos, pero ¿Qué significa?, ¿De dónde proviene?, ¿Cuándo decirla?… Amén es una palabra aramea, de la lengua que hablaba Jesús, y significa la fuerza, la firmeza, la solidez, la estabilidad, la duración, la credibilidad, la fidelidad, la seguridad total… Y suele traducirse como “ASÍ SEA”. 
En los tiempos de la Biblia cuando se hablaba en arameo si un hombre decía “Amén” quería decir que hablaba con seriedad. 
Era casi un juramento. Desde niños se nos ha enseñado que cuando terminemos una oración digamos Amén, al hacerlo le estamos pidiendo a Dios que lo que dice e implica esa oración se haga realidad en cada aspecto de nuestra vida. 
Pero no es tan simple, debemos estar conscientes de lo que estamos diciendo cuando la repetimos tanto. 
Decir Amén implica un gran compromiso, es hacer una profesión de fe, es decirle a Dios que sí, que estamos de acuerdo con todo lo que Él nos dice, es repetirle una y otra vez que le vamos a ser fieles, es asegurar nuestra esperanza. 
Es triste que al momento de orar es como si estuviéramos conversando con alguien y al terminar ya no es necesario seguir con esa conversación, porque ya dijimos amén. Recuerda que no es necesario estar en la iglesia de rodillas para conversar con el Señor, podemos hacerlo durante el día en nuestras tareas diarias. 
El Amén es solamente el “así sea” y no el despedir o dejar de hacer lo que estaba haciendo, sobre todo cuando oramos. 
“En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su «sí» en Jesús, de manera que por él decimos «Amén» a Dios, para gloria suya.” (2Cor 1,20) – A ti que lees ésta pequeña reflexión: “Dios te bendiga”, creo que responderás con “Amén”.

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Monday, August 15, 2016

Gotitas de amor

Había un incendio en un gran bosque de bambú;
el incendio formaba llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria.
Una pequeña ave, muy pequeñita fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, y las empezó a agitar para apagarlo; y volvía a regresar y volvía a ir una y otra vez; y los sabios que la observaban, sorprendidos la mandaron a llamar y le dijeron:
- Oye, ¿por qué estás haciendo eso?
¿Cómo es posible? ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones? 
Date cuenta: No lo vas a lograr. 
El ave humildemente contestó:
- ¡El bosque me ha dado tanto, le amo tanto, yo nací en él!
Este bosque me ha enseñado la naturaleza, este bosque me ha dado todo mi ser, este bosque es mi origen y mi hogar y me voy a morir lanzando gotitas de amor, aunque no lo pueda apagar. 
Los sabios entendieron lo que hacía la pequeña ave y le ayudaron a apagar el incendio.
Autor Desconocido

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Monday, August 8, 2016

Agotar a las Personas -

Una persona se agota cuando la consideramos un recurso o un espejo.
Se agota cuando nos aferramos, cuando compramos su libertad a cambio de amor.
Se agota cuando se cansa de cargar con nuestras expectativas, cuando se harta de simular para caber en su rol, cuando ya no puede ser espontánea con nosotros porque está tratando de acomodarse. Agotamos a una persona cuando nuestro amor o nuestro odio es intenso pero mezquino, cuando ese amor o ese odio quieren “todas las perdices”, no nos contentamos con la única perdiz, la necesaria y la suficiente.
Agotamos a una persona cuando la tenemos prisionera de un afecto, cuando especulamos, cuando usamos la lógica del comerciante, cuando llevamos una libreta donde apuntamos todas sus faltas y luego vamos, como infames recaudadores, a cobrárselas.
Agotamos a una persona si la celamos, pero también si la descuidamos.
Agotamos a una persona cuando nuestro querer está repleto de exigencias, cuando hemos hecho contratos, cuando estamos llenos de promesas incumplidas y cuando la volvemos a atar a una nueva promesa.
Agotamos a una persona cuando lo que amamos en el otro es el amor que nos tiene.
Una persona se agota si nosotros, como parte de su historia personal, le infringimos cautiverio, la arrinconamos a su pasado, no la dejamos ser por nuestros prejuicios, creemos saber todo de ella y la damos por sentada, despreciamos sus intentos de cambio.
Un guerrero si ama, no agota a su amado. 
Porque trata siempre de tener ojos nuevos para la relación, porque hace que fluya creativamente, porque hace ofrendas y no exige, ni corrige, ni tolera, ni simula, ni amenaza.
Un guerrero cuando ama se da, pero no da lo que no puede, lo que es ilegítimo mantener como propio en una relación de poder: su libertad.


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Monday, August 1, 2016

Si yo......

Si yo hubiera... Si yo hubiese...
¿En qué tiempo verbal están conjugadas las frases: "Si yo hubiera" y "Si yo hubiese"?
Las frases arriba mencionadas están conjugadas en tiempo verbal "Desperdiciativo". 
Con esto queremos decir que de nada sirve estar añorando el pasado, las cosas que no hicimos, o cómo las pudimos haber hecho, etc.
Lo hecho, hecho está. Ahora, en este momento, debemos tomar rienda de nuestra vida y hacer de ella lo que nos plazca.
Para hacer esto, debemos tomar decisiones y de hecho, a cada momento estamos tomando decisiones. Algunas de ellas sin importancia.
Pero muchas de ellas por demás trascendentes.
Esas, las decisiones importantes, son las que nos han traído hasta aquí, hasta esto que estamos viviendo.
No nos cansaremos de decir que lo que estamos viviendo, es lo que nosotros hemos generado.
Lo hemos generado con nuestro pensamiento.
Pensamos y al pensar tomamos decisiones.
¿Tomo el camino fácil o el que más me conviene? 
¿Comeré este antojo o algo más saludable?, 
¿Desquito mi coraje o calmo la situación? 
¿Escojo el placer inmediato o el bienestar duradero? 
¿Le doy amor o prefiero mi soberbia? 
¿Hago lo que tengo que hacer o lo hago después?
Nos quejamos de que tenemos mala salud, pero fueron nuestras decisiones las que nos la trajeron.
Nos sentimos mal por la falta de armonía en nuestras relaciones y sin embargo damos paso a nuestra soberbia o rienda suelta a nuestra ira. Estamos hartos de vivir con limitaciones, pero en el momento eran mejor el dispendio y el placer inmediato.
Nos hacía cosquillas el dinero en el bolsillo.
Tal vez no había nada en realidad que comprar, pero buscábamos y encontrábamos en qué gastar, pudiendo haber invertido nuestro dinero en cosas que sí valían la pena.
 Se habla mucho de la "Intuición femenina" y sin embargo es algo que tanto los hombres como las mujeres podemos cultivar y aprender a escuchar.
Existe la expresión: "Tengo una corazonada" y en ocasiones suele ser sólo nuestro deseo de que las cosas sean como quisiéramos.
En otras ocasiones, en realidad es nuestro ser interior que nos está diciendo cuál es el camino o la decisión correcta a tomar.
Basta ya de tomar decisiones que sólo nos dan un placer o beneficio inmediato y pasajero pero nos perjudican a largo plazo.
Todas estas decisiones mal tomadas, a la ligera, como un granito de arena, se fueron acumulando hasta que llega un sobrepeso, la bancarrota, el divorcio, la enfermedad, el hastío, la infelicidad, etc. 
Lo único que se requiere es una buena voluntad para salir adelante de nuestra mala situación y darnos tiempo para reflexionar sobre las decisiones trascendentes.
Cuanto más importante es la decisión, más cautelosos debemos ser.
No se trata de vivir en la indecisión, sino darle tiempo de calidad a la toma de decisiones.
¿Cómo aprender a tomar las decisiones correctas? 
Haciendo caso de nuestra intuición.
¿Cómo cultivar la intuición?
La mejor herramienta que podemos sugerir cuando estamos indecisos es la meditación, poniendo en manos del Señor nuestras decisiones para que nos ayude.
P. D. El tiempo verbal de las frases en el inicio de la reflexión es plan perfecto de subjuntivo, inexistente o imaginario.

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Monday, July 25, 2016

El Anillo del Maestro

Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada.
Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto.
¿Cómo puedo mejorar? 
¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro sin mirarlo, le dijo:
 -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema.
Quizás después... y haciendo una pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
- E... encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
Bien, asintió el maestro.
Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó:
- Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado.
Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda.
Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro.
Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.
Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En el afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, abatido por su fracaso montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro!
Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
 - Maestro -dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste.
Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
- Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-.
Debemos saber primero el verdadero valor del anillo.
Vuelve a montar y vete al joyero.
¿Quién mejor que él para saberlo?
Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él.
Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas.
Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
 - Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
 - ¡58 MONEDAS! -exclamó el joven.
 - Sí, -replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-
Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única.
Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.
¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.
- Todos somos como esta joya, valiosos y únicos y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore. SIEMPRE RECUERDA LO MUCHO QUE TÚ VALES, AUNQUE QUIZÁS, ALGUNAS PERSONAS A TU ALREDEDOR NO TE LO DEMUESTREN.

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Monday, July 18, 2016

El náufrago

El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla.
El oró fervientemente a Dios pidiéndole ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar. Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.
Un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, regresó a casa para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo.
Lo peor había ocurrido... lo había perdido todo.
Quedó anonadado con tristeza y rabia. "Dios: cómo me pudiste hacer esto a mi!" se lamentó.
Temprano al día siguiente, sin embargo, fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla.
Había venido a rescatarlo.
¿Cómo supieron que estaba aquí?, preguntó el cansado hombre a sus salvadores.
 "Vimos su señal de humo", contestaron ellos.
Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal.
Pero no debemos desanimarnos, porque Dios trabaja en nuestras vidas, aún en medio del dolor, la incertidumbre y el sufrimiento.
¡Ten fe!
Dios está contigo y te ayudará a salir adelante.

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