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Thursday, April 19, 2018

¿Cómo decir adiós ............

¿Cómo decir adiós a alguien que quieres,  cuando el corazón no quiere soltarle…?  
No hay recetas para estos momentos, sólo dejar que el amor busque su propio camino. 
Nos preparamos para casi todo en esta vida. 
Vamos a las mejores universidades para sacar títulos profesionales de los más altos rangos y para lo único que seguro todos experimentaremos -la muerte- no nos preparamos.  
Ni para enfrentar la muerte personal ni la de un ser querido.  
¿Pero en realidad existirá eso de preparase para la muerte?
En mi opinión, sí y no.   
Sí, cuando se vive en clave de eternidad, es decir, con los ojos puestos en la vida eterna, en el cielo. 
El encontrarte algún día con Dios, cara a cara, es la esperanza más hermosa con la que podemos vivir.  
Luego, ¿cómo prepararte para entregar a tu ser amado? También viviendo un desprendimiento profundo, sabiendo que todos los amores son prestados y despidiendo con gratitud por el tiempo compartido. 
Eso sí, este concepto lo entiende la cabeza, pero NO el corazón.  Por eso duele tanto el decir adiós.
Lo que sí me queda claro que un duelo se experimenta muy distinto cuando se vive desde la gratitud y el amor, que cuando se vive desde el miedo y los remordimientos.   
De cualquier manera, la muerte siempre va a impresionar, a sorprender y a doler tanto como si te amputaran el corazón. Luego pasa el tiempo y te das cuenta que un duelo vivido de forma sana sirve para purificar y transformar corazones.  
¿Pero qué es lo que duele? 
¿Acaso sólo la ausencia?   
Esa espantosa sensación de un cuchillo traspasándote el alma es literal.   
Solo quien ha sufrido pérdidas profundas podría expresarlo con palabras y, sobre todo, entenderlo.   
Duele decir “adiós” (aunque para los que creemos en la vida eterna sabemos que es un adiós esperanzador). Duele la falta de su presencia. 
Se extraña el olor de su persona.  Se echan de menos las palabras y el tono de su voz.   
Escuchar su canción te transporta a esos momentos en los que hoy desearías que el tiempo regresara y se detuviera simplemente para mirarle, para que con palabras silenciosas pudieras decirle una vez más cuánto le amabas… pero ¿cómo saber que pronto partiría…?  
Duelen los recuerdos y las palabras no dichas; duelen los pendientes no concluidos y los problemas no resueltos; duelen los abrazos no dados, las caricias no recibidas y los besos no robados; duelen los perdones no otorgados y los acercamientos rechazados. Duele el amor no aceptado, las llamadas no regresadas y los mensajes no contestados. 
Duele su presencia no presente, la impotencia de su ausencia… Quererle abrazar y no poder consolándote con el recuerdo del último apretón que recibiste de ella.  
Te quieres envolver en sus brazos protectores y solo te puedes aferrar a la almohada empapada de tu dolor.  Quieres escuchar su voz, necesitas sus consejos y a lo lejos sólo escuchas su recuerdo, porque no hay nadie que conteste o que dé respuesta a tanto sufrimiento.  
Duele que el mundo la olvide y que la huella de amor que dejó alguna vez se borre. 
Ciega tanto el sufrimiento de una pérdida que el día se vuelve noche; amaneces sin querer amanecer porque sabes que te espera un día más de lágrimas, de ese dolor en el pecho que no te deja respirar. 
El llanto te ahoga, vives sin vivir. Simplemente piensas, ¿ahora cómo hago para seguir sin ti?   
Me quiero ir contigo y no puedo… Sigo aquí sin seguir… Vivo sin vivir… ¿Y qué sigue después?   
Aprender a vivir de manera diferente, hacer mío el dolor, tan mío que aprenda a vivir con él. 
Luego éste se transforma, el sufrimiento cambia, todo adquiere un significado distinto.
Que si el duelo tiene 5 o 6 etapas, dicen los expertos…  Esas etapas de duelo fue un modelo que E. Kubler-Ross creó mientras trabajaba con pacientes terminales de cáncer, es decir, las 5 etapas (negación, enojo, negociación, depresión y aceptación) es el proceso experimenta una persona que va a morir y hoy en día es aplicado a todo proceso de duelo sin distinción. Pero cuando estás de luto, ¿de qué te sirve saber en qué etapa estás?   Que me digan en cuál de esas etapas te voy a dejar de extrañar; en cuál te voy a dejar de sufrir, en cuál te dejaré de llorar cuando tu recuerdo se apodere de mí alma y te quiera gritar con la impotencia de una hija huérfana que le reclama al cielo, ¿por qué te fuiste, por qué me dejaste? ¿En qué etapa se le deja de sufrir a un hijo o a ese hermano que no merecía morir así? Mientras comienzas a vivir ese proceso escuchas frases de gente de buena voluntad que te suenan tan absurdas: “Ella ya está en un mejor lugar” y uno piensa por dentro, “¡Pues no! Yo la quiero conmigo”.   Y que tal esa de “Ya tienes otro angelito en el cielo para cuidarte” ¿Ah sí? ¡Pues no! Yo no quiero otro angelito, ya tengo uno. Yo le quiero a ella, aquí junto a mí, cuidándome aquí, abrazándome aquí. O esa frase que me pone los pelos de punta: “¡échale ganas!” ¿Echarle ganas? ¿Cómo se le hace? Pujo para que salgan las ganas, ¿o cómo? Neta, cómo echarle ganas si lo que siento es querer morir junto con el que se fue.  Esa es la sensación, muerte en vida. Por eso, necesitamos aprender a dejar vivir a cada quien su duelo como vayan pudiendo y solo acompañemos, calladitos. En esos momentos el único que de verdad consuela es Dios, si tienes fe.  
Un duelo es tan personal y único como estrellas hay en el firmamento. 
Cada pérdida es única y digna de ser vivida de acuerdo a nuestras capacidades personales.   
Aquí lo único importante es vivirlo tan profundamente como podamos, siempre de la mano de Dios.
Dicen que el tiempo todo lo cura y yo no estoy tan de acuerdo con eso. 
El tiempo te enseña a vivir con la pérdida, pero no podemos hablar de curación cuando el dolor que sentimos viene de un profundo amor.   
Además, sólo se cura lo que está enfermo y el amor no es una enfermedad. 
Un duelo que viene del amor no necesita curarse sino vivirse.  Además, si el curar implica que te voy a dejar de extrañar y de pensar, prefiero no curarme, porque tú vivirás mientras tu recuerdo viva en mí. Por qué somos tan necios y no gozamos de la presencia de nuestros seres amados como si de verdad hoy fuera su último día.
De mi corazón al tuyo, LI. Luz Ivonne Ream | Feb 04, 2017 / ALETEIA
Descubriendo el Siglo 21
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Sunday, April 15, 2018

Enfermedades: EN LA BIBLIA

Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. 
Yo apartaré de ustedes toda enfermedad. 
Éxodo 23:25| NVI | 
¿Está enfermo alguno de ustedes? 
Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él 
y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 
La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. 
Y si ha pecado, su pecado se le perdonará. 
Santiago 5:14-15 | NVI | 
 Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos. 
Proverbios 17:22 | NVI | 
Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, 
así como prosperas espiritualmente. 
3 Juan 1:2 | NVI | 
 Restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas. 
Salmos 147:3 | NVI | 
Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y 
soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. 
 Isaías 53:4 | NVI | 
Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. 
Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente. Mateo 10:8 | NVI | 
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, 
y oren unos por otros, para que sean sanados. 
La oración del justo es poderosa y eficaz.
 Santiago 5:16 | NVI | 
La esperanza frustrada aflige al corazón; el deseo cumplido 
es un árbol de vida. 
Proverbios 13:12 | NVI | 
«Yo soy el Señor su Dios. 
Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, 
y si cumplen mis leyes y mandamientos, 
no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. 
Yo soy el Señor, que les devuelve la salud». 
 Éxodo 15:26 | NVI | 
Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, 
hecho para el sufrimiento. 
Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos. 
Isaías 53:3 | NVI | 
Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganles:
 “El reino de Dios ya está cerca de ustedes”. 
 Lucas 10:9 | NVI | 
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Thursday, March 29, 2018

SERMON DE LAS SIETE PALABRAS

Por: Karl Rahner SJ
PRIMERA PALABRA:
 "PADRE, PERDONALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN" 
Lc 23,34
Cuelgas de la cruz. Te han clavado.
No te puedes separar de este palo erguido sobre el cielo y la tierra. Las heridas queman tu cuerpo.
La corona de espinas atormenta tu cabeza.
Tus manos y tus pies heridos son como traspasados por un hierro caliente.
Y tu alma es un mar de desolación, de dolor, de desesperación.
Los responsables están ahí, al pie de la Cruz.
Ni siquiera se alejan para dejarte, al menos, morir solo.
Se quedan, se ríen, están convencidos de tener la razón.
El estado en que estás es la demostración más evidente; la prueba de que su acto no es sino el cumplimiento de la justicia más santa, un homenaje a Dios, del que deben de estar orgullosos. Insultan y blasfeman.
Mientras tanto, caen sobre ti cosas más terribles que los dolores de tu cuerpo, la desesperación ante tal iniquidad. 
¿Existen hombres capaces de tanta bajeza? 
¿Hay al menos, un punto común entre tú y ellos? 
¿Puede un hombre torturar así a otro hombre, hasta la muerte? ¿Desgarrarlo hasta matarlo con el poder de la mentira, de la traición, de la hipocresía, de la perfidia... y mantener pa pose del juez imparcial, el aspecto del inocente, las apariencias de lo legal? 
¿Como lo permite Dios?
!Oh Señor, nuestro corazón se habría destrozado en una furiosa desesperación!
Habríamos maldecido a nuestros enemigos y a Dios con ellos.
Sin embargo, tu dices: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” 
¡Eres incomprensible Jesús! Amas a tus enemigos y los encomiendas al Padre.
Intercedes por ellos.
Señor, sino fuera una blasfemia, diría que los disculpas con la más inverosímil de las excusas: "no saben".
  Si, si ¡saben!, ¡lo saben todo!, 
¡pero quieren ignorarlo todo!
No hay cosa que se conozca mejor que aquello que se quiere ignorar, escondiéndolo en el subterráneo más profundo del corazón, pero al mismo tiempo, le negamos la entrada a nuestra conciencia. Y tú dices que no saben lo que hacen.
Si, hay algo que no saben: tu amor por ellos.
Hazme pensar tu primera palabra cuando recito distraído el Padrenuestro y afirme perdonar a los que me ofenden. 
Necesito tu fuerza para perdonar de corazón a aquellos que mi orgullo y mi egoísmo considera como enemigos.
SEGUNDA PALABRA:
"YO TE ASEGURO: HOY ESTARAS CONMIGO EN EL PARAISO" 
Lc 23,43
Agonizas, y sin embargo en tu corazón rebosante de dolor, hay todavía un sitio para el sufrimiento de los otros.
Vas a morir y te preocupas por un criminal que atormentado en su martirio infernal, reconoce que su pena fue merecida por su vida de maldad. 
El abandono de Dios te ahoga y hablas del paraíso.
Tus ojos  velan en las tinieblas de la noche y observas la luz eterna. Al morir nos preocupamos de nosotros mismos, pues los otros nos dejan solos y abandonados.
Tú sin embargo, piensas en las almas que deben de ir contigo a tu reino.
¡Corazón de misericordia infinita! 
¡Corazón heroico y fuerte!
Un delincuente miserable pide que te acuerdes de él y Tú le prometes el paraíso. 
¿Se puede transformar tan rápidamente con tu proximidad una vida de pecado y de vicio? 
 Si pronuncias las palabras de absolución, se perdonan hasta los pecados y las bajezas más repugnantes de cada vida criminal.
Nada puede impedir la entrada a la santidad de Dios.
Se puede admitir, llevando las cosas al límite, un poco de buena voluntad, en un pecador, pero su perversidad, sus instintos viciados, la brutalidad, el fango.... 
¡eso no desparece con un poco de buena voluntad y con un arrepentimiento fugaz en el patíbulo!
¡Uno de esa calaña no puede entrar en el paraíso tan limpiamente como las almas que se purificaron toda la vida, los santos que prepararon sus cuerpos y sus almas para hacerlos dignos del Dios tres veces santo!
Y, sin embargo, Tú pronuncias las palabras de tu gracia omnipotente que penetra en el corazón del ladrón y transforma el fuego infernal de su agonía en la llama purificadora del amor divino.
El amor destruye la culpa de la criatura rebelde.
Y así, el ladrón entra en el paraíso de tu Padre.
¿Me darás a mí la gracia del atrevimiento temerario que exige y espera todo de tu bondad, es decir, el coraje de decir, como si fuera el mayor de los criminales, "Señor, acuérdate de mi cuando estés en tu reino?
TERCERA PALABRA: 
 "MUJER, AHI TIENES A TU HIJO. HIJO, AHI TIENES A TU MADRE" 
 Jn 19, 26
Está ya próxima tu muerte, la hora en que tu madre tenía que estar cerca de ti.
Esta es la hora que une, de nuevo al hijo y a la madre: 
la hora de la separación y de la muerte, la hora que arranca a la madre viuda el único hijo.
Una vez más, tu mirada contempla a la de tu madre.
No le ahorraste nada; ni la alegría ni la pena, las dos surgían de tu gracia, las dos provenían de tu amor.
Amas a tu Madre porque te ha asistido y servido en la alegría y en el dolor; así llego  completamente tu Madre.
Tu Madre, tus hermanos y tus hermanas son los que cumplen la voluntad del Padre, que está en los cielos.
A pesar de tu tormento, tu amor vibra de la ternura terrena que une al hijo y a la madre.
En la suprema agonía de la salvación, te has conmovido por el llanto de una madre.
En este momento, le has dado un hijo, y al hijo una madre.
Por esto, la tierra nueva será posible.
Pero ella no estaba sola con el dolor de madre a cuyo hijo matan, estaba en nuestro nombre como madre de los vivientes.
Ofrecía a su hijo por nosotros.
Repetía su "fiat" a la muerte del Señor. Era la iglesia junto a la cruz.
Al entregar la Madre al discípulo amado, nos la has entregado a cada uno de nosotros.
Señor Jesús, tu muerte no será inútil si me acojo a este materno corazón.
Estaré presente cuando llegue el día de tus bodas eternas, aquel en el que la creación, transfigurada para siempre, se unirá a Ti para siempre.  
CUARTA PALABRA:
 "DIOS MIO, DIOS MIO, ¿PORQUE ME HAS ABANDONADO?" 
 Mt 27, 36
Se acerca la muerte. No es el final de la existencia corporal, la liberación y la paz, sino que es el acercamiento hacia aquello que representa el fondo del abismo, la inimaginable profundidad de la angustia y devastación. 
Se acerca tu muerte.
Desnudez, impotencia horrible, desolación desgarradora.
Todo cede, huye...
No existe más que abandono lacerante.
Y esta noche del espíritu y de los sentidos, en este vacío del corazón donde todo abrasa, tu alma insiste en llorar.
La tremenda soledad de un corazón consumido se hace en ti invocación a Dios.
¡Seas adorada oración del dolor, del abandono, de la impotencia abismal, del Dios abandonado! Si tú, Jesús, eres capaz de orar en tal angustia, 
¿dónde habrá un abismo tal que desde él no se pueda gritar al Padre? 
¿Hay una desesperación que nos pueda hacer oración si busca refugio en tu abandono?
¿Hay un mudo dolor capaz de ignorar que su grito silencioso sea escuchado en las moradas celestiales? 
Recitaste el Salmo 21 para hacer de tu abandono total una plegaria. Tus palabras: "Dios mío, Dios mío, ¿porque me has abandonado?". 
 El grito desgarrador que el espíritu Santo puso en el corazón del justo de la antigua Ley.
Tú-si me está permitida la explicación-, en el punto máximo del sufrimiento, no has querido rezar de modo distinto a como lo hicieron tantas generaciones anteriores a Ti.
En cierto modo, en aquella misa solemne que tu mismo celebraste como sacrificio eterno, has rezado con las fórmulas litúrgicas consagradas y así has podido decirlo todo.
Enséñame a orar con las palabras de la iglesia de tal manera que se hagan palabras de mi corazón.
QUINTA PALABRA:
 "!TENGO SED!" 
Jn 19, 28
El evangelista Juan, que la escuchó, nos cuenta:
"sabiendo que todo estaba cumplido para que se cumpliera la escritura, exclamó: ¡Tengo sed!".
También aquí confirmaste la palabra tomada de los salmos y que el Espíritu había profetizado ante tu pasión.
En el salmo 21, se dice de ti: 
"Mi paladar está seco, lo mismo que una teja, y mi lengua pegada a mi garganta".
Y en el salmo 69, versículo 22, está escrito: "En mi sed me han abrevado con vinagre".
¡Oh servidor del padre, obediente hasta la muerte y muerte de cruz!
Tú miras más allá, incluso en la agonía en la que el Espíritu se oscurece y desaparece la conciencia clara, intentas ansiosamente hace coincidir todos los detalles de tu vida con la imagen eternamente presente en la mente del Padre.
No te referías a la sed indecible de tu cuerpo desangrado, cubierto de heridas abrasadas y expuesto al sol implacable de un medio día de oriente.
Cumplías la voluntad del Padre hasta la muerte con una humildad inconcebible y digna de adoración.
Si, lo que los profetas habían predicho como voluntad del Padre se cumple en ti: tengo sed.
Así comprendiste toda la aspereza cruel de tu pasión: 
era una misión que cumplir, no un ciego destino; era la voluntad del Padre, no la maldad de los hombres; redención de amor, no crimen de pecadores.
Señor Jesús, sucumbes para que seamos salvados.
Mueres para que vivamos. 
Tienes sed para que restauremos nuestras fuerzas en el agua de la vida.
Nos invitaste a esta fuente cuando en la fiesta de los tabernáculos exclamabas: 
"si alguno tiene sed, venga a mi porque de mi seno correrán ríos de agua viva" (Jn 7, 37) SEXTA PALABRA:
"TODO ESTA CUMPLIDO"
Jn 19, 30
Está cumplido.
Si, Señor, es el fin.
El fin de tu vida, de tu honor, de las esperanzas humanas, de tu lucha y de tus fatigas.
Todo ha pasado y es el fin.
Todo se vacía y tu vida va despareciendo .
Desaparición e impotencia.....
Pero el final es el cumplimiento, porque acabar con fidelidad y con amo es la apoteosis.
Tu declinar es tu victoria.
¡Oh Señor!, ¿cuándo entenderé esta ley de tu vida y de la mía?
Necesitamos de la ley que convierte la muerte en vida, la que remplaza el egoísmo por altruismo o el dolor por la gracia.
Sí, llevaste todo a plenitud.
Se había cumplido la misión que el Padre te encomendó.
El cáliz que no debía pasar había sido apurado.
La muerte, aquella espantosa muerte, había sido sufrida.
La salvación del mundo está aquí.
La muerte ha sido vencida. El pecado, arrasado.
El dominio de los poderes de las tinieblas es impotente.
La puerta de la vida se ha abierto de par en par.
La libertad de los hijos de Dios ha sido conquistada. 
¡Ahora puede soplar el viento impetuoso de la gracia!
El mundo en la oscuridad comienza, lentamente a extenderse con el alba de tu amor.
Tú que perfeccionas el universo, perfeccióname en tu Espíritu,  
¡oh Verbo del Padre, que cumpliste todo en la carne y con el martirio!
¿Podré decir en la tarde de mi vida: "todo está cumplido, 
¿he llevado a su término la misión que me encomendaste"?
¡Oh Jesús, sea cual sea mi misión que me haya encomendado el Padre- grande o pequeña, dulce o amarga, en la vida o en la muerte-, concédeme cumplirla como
¡Tú cumpliste todo! Permíteme llevar a plenitud mi Vida.
SEPTIMA PALABRA :
 "PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPIITU" Lc 23, 46
¡Oh Jesús, el más abandonado de los hombres, lacerado por el dolor, es tu fin! Ese final en el que a un ser humano se le llega a quitar hasta la decisión libre entre el rechazo y la aceptación.
Es la muerte.  
¿Quién te arrastra o que te arrastra? 
¿La nada? ¿El destino ciego? 
 NO, ¡el Padre! El Dios que une sabiduría y amor.
Así te dejas llevar y te abandonas en las manos ligeras e invisibles que a nosotros, incrédulos, prendados de nuestro yo, se nos presenta como el ahogo imprevisto, la crueldad y el destino ciego de la muerte.
Peo Tú lo sabes: son las manos del Padre.
Tus ojos, en los que ya se ha hecho la noche, son capaces de ver al Padre, se han fijado en la pupila quieta de su amor y tu boca pronuncia la última palabra de tu vida:
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".
Todo lo devuelves a quien todo te lo dio.
Sin garantías y sin reservas confías todo a las manos de tu Padre. ¡Qué amargo y pesado don!
El peso de tu vida que acarreaste solo: los hombres, su vulgaridad, tu misión, tu cruz, el fracaso y la muerte.
Pero ahora no hs de llevarlo por más tiempo; puedes abandonarlo todo y a ti mismo en las manos del Padre.
¡Todo! Estas manos sostienen segura y cuidadosamente.
Son como las manos de una madre.
Acogen tu alma tan delicadamente como un pajarillo que se alberga ente las manos.
Nada tiene peso. Todo es luz y gracia.
Todo es seguridad al amparo del corazón de Dios, donde la pena se puede desahogar en llanto y donde el Padre seca las lágrimas de las mejillas de su hijo con un beso.
Jesús, ¿encomendarás un día mi pobre alma y mi pobre cuerpo a las manos de tu Padre?
Depón el peso de mi vida y de mis pecados sobre la balanza de la justicia en los brazos del Padre. ¿Adónde huiré, donde me esconderé sino en Ti, hermano en la amargura, que has padecido por mis pecados?
Hoy me tienes ante ti. Me arrodillo bajo tu cruz.
Beso tus pies, que, silenciosos e intrépidos, me siguen con el paso sangrante por los caminos de la vida.
Abrazo tu cruz, Seño del amor eterno, corazón de los corazones, corazón paciente, traspasado e infinitamente bueno.
Ten piedad de mí. Acógeme en tu amor.
Y cuando mi peregrinar llegue a su fin, cuando el día decline y me envuelvan las sombras e la muerte, pronuncia entonces tu palabra definitiva:
"Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu".
 Amén.


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Sunday, March 25, 2018

*💡 UNA GRAN IDEA‼*

*Colocar a jubilados en las cárceles y los delincuentes en los asilos de ancianos.*  
De esta manera, nuestros ancianos tendrían acceso a una ducha todos los días, al ocio, cultura, educación, medicamentos, etc.
· Recibirían gratis sillas de ruedas, prótesis, anteojos, etc.
· No pagarían por su alojamiento y comida.
· Tendrían vigilancia continua, por lo que de inmediato recibirían asistencia de emergencia.
· Tendrían un lugar especial para recibir a su familia y visitas.
· Tendrían acceso a una biblioteca, sala de ejercicios, campos de deportes e incluso enseñanza gratuita y sala de TV en alta definición.                                          En cambio los delincuentes tendrían platos fríos y escasos, se quedarían solos y enrejados.
· Las luces se apagarían a las 20:00 hrs.
. Los atiborrarían de sedantes e hipnóticos para que no molestasen
· Tendrían derecho a un baño a la semana, vivirían en una pequeña habitación compartida.... y por la que tendrían que pagar al menos 1500 € por mes, sin esperanza de salir con vida!
De esta forma habría justicia para todos!
*Abuelas/abuelos* 
*antes de ir a una residencia/asilo: golpee a un político y vaya a la cárcel
* PIÉNSELO !!!!! UN PRESO LE CUESTA AL ESTADO APROXIMADAMENTE 7.000 € POR MES; UN JUBILADO 600€ Y SE LAS TIENE QUE ARREGLAR COMO PUEDA.- *Compártelo‼*

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Misa de Sanación Viernes, 06 de AbrilL , 2018

Misa De Sanación
Viernes 06 de Abril, 2018

Te invito a Nuestra misa de Sanación el Viernes, 06 de Abril, 2018 a partir de las 7:00 PM. 
Rezarmos juntos por nuestros hermanos "Privados de Libertad" sus familias y por nosotros.

St. Columba Church ,343 West 25th Street, New York, NY 10001, entre 8va  y 9na Avenidas. Si no puedes asistir, envia tus peticiones por email a radiosigloxxi@aol.com o llama a nuestra oficina 212-244-4778 y se rezará por tus intenciones.

P. Tomás del Valle-Reyes
Oración
Señor, nuestros hermanos, a los que Tú amas, están encarcelados.
Ten compasión de todos los presos y socórrelos.
Si es posible, que sea llevadero para ellos este cáliz.
Pero no se haga nuestra voluntad, sino la Tuya.
Haznos sensibles a las necesidades de nuestros hermanos encarcelados. 
Y haznos comprensivos con sus limitaciones.
Ayúdanos a hacerle más llevadera la sentencia. Señor, a los que amas están encarcelados.
Toda su familia está también sufriendo. Haz que nunca pierdan la confianza y laesperanza en Ti 
AMEN.


P. Tomas del Valle-Reyes
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Sunday, March 4, 2018

LUCHA POR ELLAS

Te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición.
Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes. —Deuteronomio 30:19 
La tierra es el dominio de las decisiones.
Es donde los seres humanos tienen derecho a escoger la vida o la muerte.
Pero estas cosas no vienen solamente por elegirlas, también hay que luchar por ellas.
Porque la tierra es también el lugar de las batallas y las guerras, la derrota y la victoria, la abundancia y la necesidad, el riesgo y la recompensa, y la prosperidad y la calamidad.
Debemos darnos cuenta de que estar en la tierra significa que vivimos en el corazón de la zona de guerra entre el cielo y el infierno, el bien y el mal, la vida eterna y la muerte eterna.
Es nuestro lugar de pruebas y luchas, pero también el único lugar donde podemos experimentar la victoria y ganar la recompensa, aunque no llegarán sin luchar.
En el nombre de Jesús, declaro que mi hombre espiritual está vestido con la armadura de Dios y las armas de la luz.
Yo tengo la mente de Cristo; cada fortaleza de mi mente es derribada y la inspiración y sabiduría divinas fluyen libremente.
Tomo cada territorio que me haya sido asignado.
Nada va a impedir los planes y propósitos de Dios para mi vida.
Padre, te alabo por haberme hecho más que vencedor en el nombre de Jesús, amén.

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Sunday, February 25, 2018

Sueños

Ante un grupo de niños un hombre narró la siguiente historia: .Había una vez un muchacho quien era hijo de un entrenador de caballos.
El padre del muchacho era pobre y contaba con apenas unos pocos recursos para mantener a su familia y mandar al muchacho a la escuela.
Una mañana en la escuela, estando el muchacho en la clase, el profesor le pidió a los alumnos que escribieran la meta que quisieran alcanzar para cuando fueran adultos.
El joven escribió una composición de siete páginas esa noche en la que describía su meta.
Escribió su sueño con mucho detalle y hasta dibujó un plano de todo el proyecto: el rancho, las pesebreras, la ganadería, el terreno y la casa en la que quería vivir; en fin, puso todo su corazón en el proyecto y al día siguiente lo entregó al profesor.
Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado, y con una nota que decía: "venga a verme después de clases".
El chico del sueño fue a ver a su profesor y le preguntó ¿por qué me reprobó?
El profesor le dijo: "es un sueño poco realista para un chico como tú. No tienes recursos; vienes de una familia pobre.
Para tener lo que quieres hacen falta muchas cosas y además mucho dinero. Tienes que comprar el terreno, pagar por la cría original y después tendrás muchos gastos de mantenimiento.
No podrías hacerlo de ninguna manera.
A continuación el profesor agregó: si vuelves a hacer el trabajo con objetivos más realistas, reconsideraré tu nota".
El chico volvió a su casa y pensó mucho.
También le preguntó a su padre qué debía hacer.
Éste le respondió: " mira hijo, tienes que decidir por ti mismo; de todos modos, creo que es una decisión importante para ti,  ¿cierto?"
Finalmente después de reflexionar durante una semana, el chico entregó el mismo trabajo, sin hacer cambio alguno.
Le dijo al profesor: "usted puede quedarse con mi mala nota, yo me quedaré con mi sueño".
Al concluir el hombre miró a los niños y les dijo: "les cuento esta historia porque es mi historia. 
Aquí estamos en medio de la casa de mis sueños, dentro del rancho que me propuse conseguir por que esa era la meta de mi vida. 
Aún conservo aquella tarea del colegio enmarcada sobre la chimenea". 
Luego agregó: "lo mejor de la historia es que hace dos años, ese mismo profesor trajo a treinta chicos a visitar mi rancho".
Y al irse el profesor me dijo: "mira, ahora puedo decírtelo. 
Cuando era tu profesor, era una especie de ladrón de sueños. Durante esos años, le robé un montón de sueños a los niños. Por suerte tuviste la suficiente fortaleza para no abandonar el tuyo'." No dejemos que nadie nos robe nuestros sueños, ni tampoco le robemos a otros los suyos. Salmos 37:4
"Pon asimismo tu delicia en el Señor, y él te dará las peticiones de tu corazón."

Descubriendo el Siglo 21
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Fr Tomás Del Valle-Reyes
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